La paradoja lingüística de Noruega: un país, dos lenguas y mil dialectos

La situación lingüística de Noruega no es un escenario estático, sino un ecosistema en constante evoluciónentre la tradición y la modernidad. Según Martine Hansen, directora y profesora de noruego en Institut Nòrdic, el futuro de esta convivencia es incierto debido a la presión de las redes sociales y un creciente debate sobre la necesidad de mantener dos estándares escritos. Si estás empezando a estudiar este idioma, no te dejes intimidar: el verdadero secreto para dominar el noruego es abrir bien el oído y disfrutar de la fascinante riqueza que esconden sus dialectos.

Por Hannu Arvio

El parlamento noruego, Stortinget, es un auténtico laberinto lingüístico: una verdadera Torre de Babel nacional. Se espera que sus 169 representantes hablen en el estrado el dialecto de su propia región, sin importar lo inusual o difícil de entender que pueda ser. Al mismo tiempo, se presupone que todos se entienden entre sí. Existen dos lenguas oficiales escritas, el nynorsk y el bokmål, y en ambas se redactan todas las leyes y documentos oficiales.

Este popurrí lingüístico no solo se da en el parlamento, sino que impregna a toda la sociedad noruega. En Noruega, se habla el dialecto propio durante toda la vida: tanto en el ámbito privado como en el público, entre amigos o en reuniones de trabajo. El hecho de si los noruegos se entienden siempre palabra por palabra parecer ser un asunto secundario, siempre y cuando puedan hablar el dialecto que les es familiar. Mantener el dialecto es una parte esencial de la identidad noruega.

Por lo tanto, no existe un estándar hablado de la lengua noruega, y el noruego escrito tiene dos formas. En otras palabras, Noruega es un país pequeño que parlotea de múltiples maneras, con dialectos muy diferentes entre sí, e incluso los documentos públicos se escriben en dos versiones de noruego. ¿Cómo se llegó a esto? ¿No habría bastado con una forma más sencilla de comunicarse?

En Noruega hay casi tantos dialectos como municipios. En la imagen aparecen las distintas palabras que se usan para denominar "columpio" según la zona y la etimología de cada una de ellas.

La respuesta se encuentra en la historia. Noruega formó parte de Dinamarca durante más de 400 años (1380–1814). Durante ese tiempo, el antiguo noruego que se utilizaba hasta entonces quedó marginado y el danés de los soberanos fue elevado a lengua oficial. Como consecuencia, al llegar al siglo XIX, en Noruega existía una gran variedad de dialectos hablados, pero la única lengua escrita era el danés. El danés era utilizado por la clase alta, los comerciantes, los funcionarios y los profesores. El noruego se hablaba entre el pueblo, pero no tenía acceso a los libros ni a los documentos.

Tras la salida de los daneses en 1814 y antes de la independencia en 1905, el país estuvo durante casi cien años en unión con Suecia, pero con el suficiente espacio para desarrollar su propio país. Además de fundar instituciones estatales, se empezó a prestar atención a la lengua: en el país se escribía en danés, pero se hablaba un noruego muy diverso. La independencia de la lengua noruega comenzó en dos frentes.

Por un lado nació el nynorsk, cuando Ivar Aasen emprendió un viaje en 1842 con el objetivo de crear una lengua noruega original y pura. Recorrió miles de kilómetros recopilando dialectos en los que creía que el antiguo noruego se había conservado mejor. El resultado de su trabajo fue la gramática Det norske Folkesprogs Grammatik en 1848. Así nació el landsmål, el predecesor del actual nynorsk. Al mismo tiempo, en las ciudades, el lingüista Knud Knudsen quería «norueguizar» el danés escrito de forma gradual para que correspondiera con el habla de la población urbana. De este proceso se formó el riksmål, que más tarde se convertiría en el actual bokmål.

No se enfrentaban solo las lenguas, sino también el campo y la ciudad, la practicidad y el orgullo nacional, la intelectualidad y el pueblo llano. La lucha lingüística se convirtió en una larga y feroz contienda. La solución empezó a perfilarse gradualmente a finales del siglo XIX. En 1885, el Stortinget decidió que el noruego basado en los dialectos de Aasen fuera igualitario frente al noruego con influencia danesa de los habitantes de las ciudades. Noruega decidió seguir adelante con dos formas escritas para la misma lengua, una decisión que se refleja hoy en la división administrativa del país: aproximadamente el 45 % de los municipios utiliza el bokmål, el 25 % ha optado por el nynorsk y el 30 % restante se mantiene como neutral, utilizando ambas formas según sea necesario.

Voss, situado en la zona montañosa del oeste de Noruega, es el municipio donde el nynorsk tiene una presencia más notable

Sin embargo, la solución de tener dos lenguas escritas no satisfizo a todos, y a principios del siglo XX, especialmente bajo el liderazgo del partido laborista Arbeiderpartiet, se promovió la política de «un pueblo, una lengua». El intento de unir ambas lenguas en una sola, el samnorsk, estaba destinado al fracaso y condujo a décadas de «guerra lingüística». El Estado renunció oficialmente al objetivo de unificar la lengua en 2002, tras lo cual ha prevalecido una paz lingüística bastante duradera.

Para aclarar la situación lingüística de todo el país, fue necesaria una nueva ley. En la Ley de Lenguas de 2022, tanto el nynorsk como el bokmål se definen como las lenguas principales de la sociedad, lo cual es una directriz importante también frente a la creciente influencia del inglés en el mundo académico y los negocios.

Asimismo, mejoró la posición de las lenguas minoritarias: las lenguas sami fueron reconocidas como iguales en ciertas regiones, la lengua de signos se convirtió en lengua nacional, y el kven y el romaní fueron reconocidos como lenguas minoritarias históricas.

Hoy en día, el Estado noruego funciona en dos lenguas, y el ciudadano tiene derecho a ser atendido en la que desee. A nivel municipal, el municipio puede decidir su propia lengua, pero en la educación primaria, los alumnos tienen derecho a recibir enseñanza en su propia lengua escrita si un grupo de al menos diez alumnos lo solicita. Todos los noruegos estudian también en la escuela el sidemål, la lengua considerada secundaria en el lugar en el que viven, ya sea nynorsk o bokmål. Los hospitales y los servicios de salud estatales funcionan igualmente en ambas lenguas. Pero, al ser minoritario el nynorsk, la enorme obra de Ivar Aasen enfrenta sus desafíos.

Para Martine Hansen, el reto viene en cuanto a la comprensión oral porque nadie habla como se escribe, ni en bokmål ni en nynorsk

Según Martine Hansen, directora y responsable de noruego en Institut Nòrdic, la situación lingüística no es estable: “Por un lado, la cantidad de alumnos que tienen el nynorsk como lengua principal en la escuela continúa disminuyendo, y muchos eligen bokmål cuando pueden por la gran influencia que reciben a diario de los medios y las redes sociales. Creo que en el futuro quizás perderá peso y dejará de ser una asignatura propia en los municipios que tienen bokmål como lengua principal, y simplemente formará parte de la asignatura del idioma noruego en general».

¿Desaparecerá el nynorsk como ya estaba ocurriendo en el siglo XIX? Como lingüista y persona a la que le importan mucho los idiomas, Hansen toma una respiración profunda, parece preocupada y continúa: “Creo que aún le queda tiempo como lengua oficial, y estoy convencida de que continuará siendo, en gran medida, una pieza fundamental del patrimonio cultural de Noruega, pero también hay más y más personas en Noruega que piensan que es innecesario aprender las dos lenguas, que la segunda lengua debería ser una asignatura optativa, o que deberíamos unificarlas o simplemente eliminar el nynorsk”.

A pesar de que los noruegos tienen sus discrepancias, tozudeces y un evidente orgullo nacional por tener la cultura lingüística que tienen, surge una pregunta fundamental para los extranjeros que estudian noruego: ¿Cómo se maneja este lío cuando empiezas a aprender el idioma? Hansen quiere tranquilizar a los alumnos de noruego. Según ella, no hay por qué espantarse: “El hecho de tener dos lenguas escritas creo que no influye mucho en el aprendizaje del noruego, ya que puedes recibir toda la información del gobierno en la lengua que tú prefieras. Generalmente se enseña el bokmål a extranjeros por ser la lengua con más usuarios”.

Según Hansen, simplemente hay que adaptarse a la realidad noruega: “Todos hablamos un dialecto que se parece más o menos a una de las dos lenguas escritas, y según cuál podría parecer más bien un idioma totalmente distinto si no has llegado a acostumbrar el oído. El reto viene en cuanto a la comprensión oral porque nadie habla como se escribe, ni en bokmål ni en nynorsk