Sonia Cano, estudiante de sueco: «No me arrepiento»

Cuatro años trabajando en aerolíneas y viviendo en Suecia ya dan perspectiva de lo que es bueno y no tan bueno. Para Sonia, tinerfeña, el frío y la oscuridad quedan más que compensados con la calidad de vida nórdica, que según ella es excepcionalmente buena en muchos sentidos. En esta entrevista, nos cuenta sus experiencias y pensamientos sobre cómo es vivir en el norte.

Por Hannu Arvio

Hannu: Sonia, tú eres de Tenerife, eres graduada en Derecho, pero vives en Uppsala y trabajas
en la aerolínea escandinava SAS.

Sonia: Efectivamente. 

 

Hannu: ¿Y eso? 

Sonia: Me enamoré de la aviación y la vida, por suerte o por desgracia, me ha traído a Escandinavia, ya que las oportunidades de trabajo aquí son mucho más estables. En aras de crecer profesionalmente, creo que hay un abanico mucho más amplio en Escandinavia que en España, a día de hoy. 

 

Hannu: Y eso te atrajo para tomar esa decisión de mudarte a Suecia. ¿Cómo fue el proceso?

Sonia: Pues el proceso dio miedo al inicio. Fue en un momento en el que justo habíamos salido de la
pandemia, comenzaba en otra aerolínea que, desgraciadamente, se declaró en bancarrota
y tenía dos opciones: o bien decidía trabajar dentro del territorio español sin saber con certeza si las condiciones laborales valdrían la pena, o bien, optar por lo que parecía la opción más estable y mudarme a Escandinavia, donde ofrecían contrato indefinido, comenzando con un periodo de prueba de seis meses.
Al mudarme a Suecia, comencé trabajando para una aerolínea alemana en Estocolmo y, al cabo del año, decidí dar el paso y solicitar trabajo en la que es la aerolínea de bandera de los países escandinavos, esto es, Scandinavian Airlines.

Sonia decidió dar un paso adelante en su carrera y mudarse a Escandinavia.

Hannu: Y ahora, después de cuatro años viviendo allí, ¿crees que tomaste la decisión acertada?

Sonia: Sí, no me arrepiento.

 

Hannu: ¿Por qué? No eres la primera persona que dice esto.

Sonia: Creo que se debe a un cúmulo de cosas. En España tenemos riqueza y variedad gastronómica, vitamina D prácticamente todo el año,… Sin embargo, Escandinavia tiene su encanto. A pesar de que el frío y la oscuridad pueden llegar a ser bastante duros y hacer nuestra vida un poco cuesta arriba, existen muchos otros factores que lo contrarrestan.

Uno de ellos es el que ya he mencionado, la estabilidad laboral. Otro son las personas.
Quizás no parecen tan sociables como en España, hasta que los conoces y ello aplica a todo tipo de nacionalidades nórdicas. Tengo amigos y compañeros finlandeses, daneses, noruegos y suecos. En un principio, pueden ser un poco más reservados, pues requieren su tiempo y confianza a la hora de abrirse, pero poco a poco, una vez te conocen, se entregan de lleno y puedes contar con ellos para lo que necesites.

De otra parte, la mentalidad que tienen en Escandinavia siempre me ha atraído, de hecho, fue ese uno de los motivos por los que yo decidí mudarme a Suecia y no a otro país europeo. La mentalidad del no querer aparentar de más, la humildad, el «no pasarse de la línea»,… En otras palabras, lo que ellos denominan lagom: ni mucho ni poco, lo justo y necesario. O el janteloven, en Dinamarca. Todos esos conceptos junto con la cultura del reciclaje, la convivencia respetuosa con el medio ambiente, un sistema educativo basado en la practicidad…

Todo ello ha despertado siempre en mí mucha curiosidad, y creo que son esos los motivos que contrarrestan la oscuridad, el frío, y quizás también un poco la lejanía con respecto a mi familia, que son a los que más echo en falta.

La mentalidad nórdica fue uno de los aspectos positivos que más pesaron en la decisión de mudarse a Suecia.

Hannu: ¿Es posible que, si a ti te atraen estos conceptos de lagom o janteloven, ¿te hayas sentido un poco extraña en tu propio país?

Sonia: Sí, en algún momento. Soy española y estoy orgullosa de ello, sin embargo, creo que siempre hay oportunidades para mejorar como sociedad y en ese aspecto tenemos mucho que aprender de los países nórdicos. Como ya he mencionado, la humildad, el respeto por la naturaleza o la conciliación familiar son algunos de los aspectos en los que podemos avanzar más como sociedad.

 

Hannu: Ahora te pido sinceridad: después de cuatro inviernos en Suecia, y teniendo en cuenta que este último ha sido especialmente oscuro, frío y con mucha nieve, cuando en mes de febrero sales a la calle y te encuentras con ese clima, ¿no se te hace un poco pesado o cansado?

Sonia: Se hace pesado en aquellos meses en los que la nieve no ha terminado de cuajar y la oscuridad inunda las calles. Siempre se dice que la nieve ilumina un poco más el paisaje. Este año ha llegado un poco más tarde de lo normal, en enero.

Pero digamos que ante estos factores, la herramienta que yo utilizo para contrarrestarlos es fundamentalmente estar activa: salir con mis amigos, organizar cenas, ir al gimnasio, estudiar sueco… Siempre hay algo que hacer, yo no doy espacio al aburrimiento.

Mantenerse activa es la clave para pasar los meses más oscuros del año.

Hannu: Llevas unos cuatro años estudiando sueco, desde que llegaste, y ahora ya te comunicas en ese idioma. ¿En qué contextos o ambientes utilizas el sueco en tu día a día?

Sonia: Pues empecé a comunicarme en el trabajo, con el pasaje, especialmente alguna que otra palabra, temas muy simples, intentando no tocar conversaciones demasiado complicadas. Gracias a las clases de sueco, al vocabulario, a la gramática que hemos ido aprendiendo y al trabajo de estudio que hay detrás, me he ido soltando y atreviendo a practicar el idioma, por ejemplo, en el supermercado, en la farmacia, en algún otro negocio y, sobre todo, con mis compañeros. Les suelo decir: «venga, vamos a practicar un poco el sueco que lo estoy estudiando”. Ellos lo agradecen muchísimo, ya que es un honor, digamos, que una persona que vive en el país no se conforme solo con el inglés, que es la segunda lengua más hablada, sino que haga el esfuerzo de hablar el sueco, que es su lengua nativa.

A día de hoy, me fuerzo a mi misma a hablar en sueco y tratar de no cambiar al inglés.

 

Hannu: ¿Crees que a la larga, el esfuerzo que le estás dedicando al sueco, te abrirá más puertas a nivel profesional?

Sonia: Sí, yo diría que sí.

 

Hannu: ¿Tienes algo en mente, dónde te gustaría llegar?

Sonia: Sí. Hace un tiempo, Anna, mi profesora, me hizo la misma pregunta como parte de un trabajo, y le dije que quería ser instructora de tierra en materia de seguridad aeronáutica, que es la razón fundamental por la que los auxiliares de vuelo estamos a bordo. A día de hoy lo he conseguido y en un futuro me gustaría continuar trabajando en el departamento de entrenamiento de tripulaciones.

Si bien es cierto que el sueco no es un requerimiento para ser instructora, todos mis compañeros (que llevan 30 años volando o más) se comunican en sueco (u otra lengua escandinava). Es mucho más cómodo para todos el poder comunicarnos en una lengua nórdica de manera que el entorno laboral se siente más natural y fluido. Como te comentaba anteriormente, ellos lo aprecian muchísimo. De cara a seguir ascendiendo, creo que el dominio de una lengua escandinava tiene mucho más peso que únicamente hablar el inglés, o cualquier otra lengua que no sea nórdica.

 

Hannu: ¿Cómo usas el sueco en tu vida privada, aficiones, fuera del trabajo?

Sonia: Por ejemplo, en el gimnasio no traducen nada al inglés. Suelo ir a clases dirigidas y gracias a los monitores aprendo bastante vocabulario y expresiones suecas. En Skatteverket o en el hospital te hablan en inglés pero si puedes intentar mediar en sueco les facilitas mucho más el poder ayudarte.
Temas relativos a la seguridad social, compañías aseguradoras, compraventa de vivienda o de un vehículo, hablar en sueco se agradece mucho más. No obstante, he de decir que el nivel de inglés aquí es admirable, no tienen ningún problema en conmutar de un idioma al otro.

Actualmente, Sonia puede comunicarse en sueco en contextos sociales y profesionales.

Hannu: Si miras tu vida de hace cuatro años, y tu vida ahora, y lo que has adquirido en estos cuatro años, ¿cómo lo valorarías?

Sonia: Como un logro. Y también estaría sorprendida conmigo misma porque nunca imaginé mudarme a un país en el que el sol no aparece durante la inmensa mayoría del año y en el que las temperaturas pueden llegar a veinte grados bajo cero. Me lo llegué a plantear seis años atrás y no era una opción que barajase. Sin embargo, actualmente estoy viviendo en un país escandinavo y perfectamente adaptada. Nunca sabemos qué nos puede deparar la vida.

 

Hannu: ¿Cómo ves tu futuro en Suecia? ¿Te quedas allí?

Sonia: Sí, la verdad es que vivimos una situación a nivel mundial un poco…no diría inseguro, pero no sabemos qué va a ocurrir.

 

Hannu: Inquietante.

Sonia: Inquietante es la palabra. Es inquietante no saber qué va a ocurrir últimamente: cuando no es una pandemia, es una guerra… El sector turístico y el sector aeronáutico siempre son
uno de los primeros que se ven afectados. Con lo cual, diría que por un largo periodo de tiempo me gustaría quedarme en Escandinavia y, a no ser que ocurriese, Dios no lo quiera,
una desgracia familiar o una conflicto bélico que involucre a Europa, no me plantearía volver a España. De no ser así y si todo sigue como hasta ahora, estoy contenta y querría continuar mi vida en Suecia. 

 

Hannu: ¿Y en qué consiste continuar la vida en Suecia? En cuestión de idioma, cultura, laboralmente, familiarmente…

Sonia: Me gustaría adquirir una vivienda, considero que hay muchas más posibilidades aquí en Escandinavia que en España, donde el mercado inmobiliario está bastante complicado.

El sueco creo que es un idioma que nunca se termina de aprender, al igual que el castellano o cualquier otra lengua. Es una aprendizaje continuo, pero una vez controle mejor el sueco, me encantaría continuar con otra lengua escandinava. Por similitudes seguramente será el noruego, creo que es el que me puede resultar más fácil, y más adelante el danés o incluso el finés. Me atrae aprender lenguas nuevas ya que da amplitud de miras en muchos aspectos, no solo culturalmente.

En lo que al mundo laboral se refiere, me encantaría seguir creciendo haciendo lo que me apasiona, que es volar e instruir, y bueno, dado que mi pareja también vive en Suecia, crear una vida juntos igual de estable y de fuerte que la que tenemos hasta ahora.

 

Hannu: Casi vas a ser sueca. 

Sonia: Exactamente, de alguna manera. 

Sonia tiene claro que su futuro profesional y personal está en el norte.