Estera Nowicka y Narot Santos, estudiantes de noruego: «estudiar noruego juntos nos acerca más como pareja»

Narot y Estera en Noruega

Aunque Estera (Varsovia, Polonia) y Narot (Aranda de Duero, España) viven en sus respectivos países, su amor no conoce fronteras. Para acortar la distancia y compartir un objetivo, eligieron un camino original: apuntarse a un curso online de noruego en Institut Nòrdic. Su experiencia está siendo un éxito, y en esta entrevista nos desvelan los detalles.

Por Hannu Arvio

Hannu: Antes de ser pareja, ¿estudiar noruego se os pasó por la cabeza en algún momento?

Estera: No, la verdad no, porque yo siempre tenía la idea de que los países nórdicos son países fríos como Polonia, y como yo tengo mi propio frío en mi propio país, no pensaba que mereciera la pena ir ahí. Siempre me atraían un poco más países como España, Italia, Portugal. Me encantaba aprender idiomas, pero nunca fue mi primera idea empezar a aprender noruego, la verdad.

 

Hannu: Entonces, lo que puedo deducir es que es un español el que te ha llevado a estudiar noruego.

Estera: Parcialmente sí. Yo soy de calor y Narot es muy de frío, le encanta el agua fría, le encantan los países fríos, y hace tres años fuimos con nuestros amigos a Noruega. En aquel momento no teníamos planes de hacer el curso juntos, ni empezar a aprender noruego juntos. Y fuimos a Noruega, todo era muy bonito, precioso, me encantó lo que vimos, la gente, la cultura, las vistas impresionantes. ¿Verdad, Narot? Y creo que después de ese viaje fue el momento en el que empezamos a pensar que sería genial añadir a nuestra relación de distancia algo que pudiéramos hacer juntos como pareja.

Una ilustración de un mapa de Europa que destaca Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia y Dinamarca en azul oscuro. Se muestran cuatro marcadores de ubicación en el mapa: uno en Noruega, uno en Varsovia, Polonia, uno en Aranda de Duero, España, y otro en el Institut Nòrdic, Barcelona, España.
La relación entre Estera y Narot es una profunda conexión europea que entrelaza a dos personas, tres idiomas y tres países.

Hannu: Interesante. Siendo pareja a distancia.

Estera: Era como nivel avanzado añadido a esa relación, claro, porque había que buscar algo que pudiéramos hacer los dos online, obviamente, y con regularidad. Entonces sí que salimos con la idea de aprender algún idioma.

 

Hannu: Así que este curso de noruego que estáis haciendo juntos es como una parte del proyecto de pareja.

Narot: Sí, un poco sí.

 

Hannu: Narot, ¿cuál fue tu primer contacto con el noruego?

Narot: Pues hace muchísimos años ya. Porque cuando estaba en el instituto, hace como 18, 19 años, a mi desde siempre me ha gustado Escandinavia y me gustaban mucho los idiomas escandinavos, la cultura y todo. Entonces tenía algún amigo al que también le gustaba y no sé, siempre nos hacía gracia. Y cuando empezó internet y empezaron a salir redes sociales y así, siempre buscábamos gente de Escandinavia e intentábamos hablar. Y me acuerdo que, lo tendré por ahí, tenía un diccionario viejo de noruego que me compré en Madrid. Yo estaba todo feliz intentando aprender a escribir cuatro cosillas y así. Y luego pues he viajado varias veces a Noruega, a Suecia, a Finlandia, a Dinamarca y a Islandia. He estado en todos los países y en alguno más de una vez. Y nada, el noruego pues siempre lo quise estudiar, pero bueno, por cuestiones de la vida estudié finés también.

Selfie de Narot en un paisaje nevado.
Estera tomando algo en una mesa.

Curiosamente, Estera, a pesar de ser del norte (Polonia), aborrece el frío. Todo lo contrario le sucede a Narot que, siendo del sur (España), lo prefiere: cuanto más gélido, mejor.

Hannu: Estera, tú has estudiado muchos idiomas.

Estera: Sí, inglés, español, italiano, portugués, japonés, alemán y noruego.

 

Hannu: Y el polaco es tu idioma materno. ¿El noruego, cómo lo ves después de todos estos? ¿Es difícil? ¿Fácil?

Estera: ¿Para mí? A ver, medio-medio. Parte de la gramática es mucho más fácil que, por ejemplo, la gramática polaca o la italiana y la portuguesa, pero en el aspecto del vocabulario o phrasal verbs, es muy parecido a inglés (a veces). Y son cosas que siempre cuestan un poco. Entonces yo diría que no es el idioma más difícil del mundo mundial para aprender, pero hay que dedicar tiempo para hablar, para estudiar vocabulario y para simplemente entender mejor.

 

Hannu: Narot, tú partes del español. ¿Cómo lo ves, el noruego?

Narot: Divertido. También he estudiado un poco de alemán y a veces lo veo un poco como una mezcla del inglés y el alemán. Entonces, sabiendo inglés y habiendo estudiado algo de alemán, el noruego no me pareció así al comienzo muy complicado. Sí que es verdad que el vocabulario, como todos los idiomas, lo tienes que aprender. Quizá lo que más me cuesta son las preposiciones, que siempre las confundo. Pero, dentro de lo que cabe el noruego es, diría, fácil. Porque lo que es gramática no es muy complicada, en realidad.

Hannu: ¿Narot, has ido mucho a Polonia?

Narot: Yo, sí. He ido, pues no sé, ¿cuántas veces habré ido ya? ¿10, 12, 15 veces? Bueno, cuatro veces al año.

 

Hannu: Y tú, Estera, ¿has estado mucho en España?

Estera: Sí. Ya antes de conocer a Narot, hice el programa de Erasmus en España y trabajé un poco en las Islas Canarias y en Galicia.

Aprender de noruego es esencial para conocer la cultura del país. Además, para Estera y Narot las clases en Institut Nòrdic han fortalecido su relación de pareja.

Hannu: Noruega como país, ¿qué os parece? Narot, tú has dicho que siempre has sido muy fan de los países nórdicos. ¿Con el tiempo, te ha cambiado la idea de los países nórdicos?

Narot: ¿A mí? Qué va, yo sigo encantado. De hecho, ahora tengo ganas de volver. Estera y yo hemos hablado de que tenemos que volver a Noruega porque ahora hablamos además el noruego.

 

Hannu: Y Estera, tú que veías los países nórdicos como una continuación del frío, ¿para ti ha cambiado alguna cosa, alguna perspectiva nueva?

Estera: Sí, muchísimo, la verdad. Noruega también tiene mucha fama entre los polacos que van ahí a buscar trabajo. Entonces, más o menos tenía esa idea de un país nórdico, un país con mucho frío, caro, y con los polacos buscando ahí trabajo, pero fue todo al revés. Y la verdad es que me enamoré de esa parte del mundo de la que nunca pensé que podía enamorarme, con todo mi amor hacía el calor, la paella, el flamenco y la felicidad de España. Me enamoré de Noruega, de sus fiordos, de su frío.

 

Hannu: Hablando de Noruega, no podemos obviar la vida laboral. Estera, ¿A qué te dedicas?

Estera: Soy coordinadora de los cursos en una empresa que se dedica a hacer testing de videojuegos. De educación soy psicóloga y pedagoga.

 

Hannu: Y Narot, eres diseñador gráfico. Noruega es un país con fama de una muy buena vida laboral y sueldos altos. ¿No se os ha pasado nunca por la cabeza buscar algo allí?

Narot: Muchas veces. Incluso vivir juntos. Muchas veces, sí. Yo, de hecho, hace un par de años me quedé sin trabajo. Luego estuve estudiando un máster y, entre comillas, he estado buscando trabajo allí. Porque sí que es verdad que sobre todo he estado buscando con empresas noruegas en remoto, si era posible. Pero sí que hemos dicho que nuestra idea es mudarnos a España y vivir juntos en España un tiempo. Pero no hemos descartado si, después de unos años aquí en España, intentamos buscar allí algo.

Estera: Para mí sería muy bonito vivir los seis meses de verano en Noruega y los seis meses de invierno en España. Eso sería un plan genial.

 

Hannu: Verdad, es el sueño de muchos.

Estera: Para mí también es importante hablar bien noruego. Pienso que ir allí y buscar trabajo me gustaría cuando ya tuviéramos un nivel B2 o C1 de noruego para hablar bien.

Selfie de Estera y Narot con el paisaje de Bergen, Noruega, detrás.
Estera y Narot visitaron juntos Bergen, Noruega

Hannu: Como sois pareja, vamos a hablar de parejas. ¿Conocéis a alguna otra pareja que haga lo mismo que vosotros?

Estera y Narot: No. No, no.

 

Hannu: ¿Qué os da como pareja un proyecto así? Porque de hecho lo vuestro se ve como un proyecto con cierta profundidad. No es únicamente quedar cada semana para la clase, sino, como acabamos de comentar, en algún momento, quizá vayáis a vivir juntos a Noruega. Entonces, ¿podríais contar un poco más sobre cómo se ha desarrollado este proyecto de pareja?

Estera: Sí, pues, la primera cosa me viene a la cabeza es una broma que siempre hacemos lunes a las ocho de la tarde, que entramos en clase y decimos, ¡ay, Narot, mucho tiempo sin vernos! (risas). A ver, Narot, igual tú me ayudas un poco a explicarlo, pero pienso que una parte muy importante de este proyecto es que dedicamos tiempo juntos a cosas como estudiar juntos, tener cosas para hablar, hacemos los deberes todas las semanas siempre juntos. Tenemos también un nuevo grupo de amigos, que compartimos esos amigos al final, que son nuestros compañeros de clase, que la verdad nuestro grupo es muy especial en la escuela, pienso, porque hablamos, nos reímos, tenemos chat, nos ayudamos. Los chicos el año pasado fueron a Barcelona a visitar a Martine. Entonces pienso que ese proyecto es no solo tener un idioma más para aprender y para hablar. Que siempre me parece que es bueno para el cerebro, para simplemente decir sí, sé hablar noruego, pero también para crear muchos puntos en común, como pareja a distancia. Podemos compartir algo más que conversaciones del día a día. Estudiar noruego juntos nos acerca más como pareja.

Narot: Sí, nos une más al final, es lo que dice Esti, ¿no? Si nos vemos todos los lunes, quedamos para hacer los deberes, compartimos cosas en noruego, o yo le regale un libro a Esti en noruego, pues también, al final se ha metido un poco en la vida de ambos y ayuda a fortalecer lazos entre dos personas que viven a 4000 kilómetros de distancia.