Estudiar finés ha sido una experiencia enormemente positiva para Stefano Chimenti, originario de Pisa, Italia y residente en Barcelona, España. Cada clase le acerca más a la cultura y al país de su pareja, Tita Neittamo. En esta entrevista, Stefano comparte su experiencia y lo que significa para él aprender finés.
Por Hannu Arvio
Hannu: Stefano, tú eres de Pisa, de Italia. Vives en Barcelona y estudias finés. ¿Por qué?
Stefano: Bueno, la verdad, todo empezó por una apuesta que hice con mi pareja Tita, que es de Finlandia. En realidad, empecé con Duolingo, pero claramente ya desde ahí se veía que el finés no es un idioma que se aprenda así fácilmente por palabras y tal. Entonces, fue a partir de la apuesta que hice con Tita una noche, yo creo que fue antes del verano pasado. Estábamos en el sofá y ella me hablaba un poco en italiano, así que yo le dije que me iba a apuntar a clases de finés, para poder hablarlo.
Hannu: Cuéntanos cómo fue ese momento en que decidiste comprometerte con algo tan importante. ¿No habías bebido ni…?
Stefano: Bueno, había bebido un poco, sí (risas). Estábamos «alegres» los dos, con un poco de vino y tal (más risas) pero bromas aparte… Yo creo que el vino fue lo que estimuló el hacerlo en el momento. Y me inscribí esa misma noche. O sea, lo hice en el momento, pero sí que es cierto que ya tenía un poco la idea de querer aprender. Por sus padres y sus amigos, que, aunque hablan inglés y nos podemos comunicar perfectamente, yo creo que es algo bonito. La cultura finlandesa la conozco por haber estado allí y por Tita, pero creo que el idioma da algo más.
Hannu: Entonces, la decisión la tomaste en estado de euforia, pero ya había cierta profundidad. Si piensas en los orígenes de tu relación con el finés, ¿cuál fue tu primer contacto con el idioma?
Stefano: De hecho, yo, antes de conocer a Tita en San Sebastián, yo tenía más amigos de Finlandia, a través de los cuales conocí a Tita, y yo siempre hacía la broma que a mí el finés me sonaba como una cancioncilla todo el rato y me parecía gracioso, pero no entendía nada. Ese fue mi primer contacto con el finés.
Hannu: Y ahora ya llevas dos años estudiando, ¿esa primera impresión todavía sigue allí?
Stefano: Sigue sonándome así, pero la diferencia es que ahora, cuando escucho, entiendo palabras, entonces es diferente. Realmente, cuando escucho hablar a Tita con sus padres, ahora, aunque no siempre, porque usan mucho puhekieli (lengua hablada) pero sí que, si hablan de algo que conozco, sí que puedo entender que están hablando de este tema. Y con la madre de Tita, desde abril, hablo por WhatsApp en finés.
Hannu: Ya te estás comunicando en finés.
Stefano: Lo intentamos siempre con algo… O sea, hay que pensar que yo no lo hago por trabajo o por necesidad, yo realmente no tengo la necesidad. Es simplemente algo que me gusta. Me mola poder comunicarme y decir algo.
Hannu: Tu pareja es finlandesa y Finlandia está en tu vida. ¿El hecho de estudiar finés, te ha acercado más a Finlandia? ¿De qué manera?
Stefano: Absolutamente sí. Es clave. Es que tú lo dijiste una vez en una clase y es totalmente verdad. El idioma te permite entender aún más la cultura finlandesa. Por ejemplo, yo puedo utilizar el humor, pero se entiende a través del idioma, no a través igual de la expresión. Y esto es verdad. El idioma, como la comida y como otras cosas, es una parte clave para entender una cultura, para entender a las personas. Y en mi caso, me ha acercado aún más, seguramente.
Hannu: Y el hecho de que estés avanzado con el finés, desde los primeros sonidos hasta ahora, ¿cómo ves el idioma? El finés tiene fama de ser uno de los más complicados del mundo. ¿Lo ves así también?
Stefano: Es un idioma complicado. Y me doy cuenta de que es un idioma complicado porque yo creo que tanto el español como el italiano son idiomas complejos. Entonces, sí que es un idioma complejo. Hay reglas y excepciones, hay muchas cosas. Es un idioma interesante porque tiene sentido. Bueno, tiene cosas que tienen sentido, otras que no. Ya lo sabes, ya lo hemos hablado. Algo que me ha gustado mucho, por ejemplo, es el tema de la nieve. Que el finés tiene 40 palabras para describir la nieve. Es muy descriptivo. Esto es una cosa muy bonita de un idioma. O, por ejemplo, el verbo de los hobbies harrastaa. De hecho, esta es una palabra que para mí es muy interesante porque representa un concepto que no hay en otros idiomas. Y esto sí que dice mucho de la cultura. Por eso, sí, lo veo como un idioma muy interesante. Muy difícil, pero muy interesante.
Hannu: Se dice que hay muchas diferencias dentro de Europa, sobre todo entre el norte y el sur. Tú eres del sur y Finlandia está en el norte. ¿Esas diferencias las ves?
Stefano: Diría que todavía no. Porque yo la diferencia, bueno, quizás la única diferencia que veo también relacionada con la sociedad, con el tipo de cultura, es que, en el Sur, en Italia, nos enrollamos mucho. Nos gusta explicarlo todo bien, hablamos mucho. En el caso del finés, aunque realmente esto se debería ver en la literatura finlandesa, como es escrito un texto, ¿verdad?, me da la sensación de que es más como el inglés. O sea, más simple, se va más directo al grano. No se enrolla mucho, ¿no? Pero esto tampoco lo sé, porque debería leer un texto en finés, sin traducir, y entendiendo claramente. Y creo que ahí sí que podría ver más la diferencia pensando en el idioma tal cual, ¿no?
Hannu: Sí, ¿ves diferencia entre personas? Digamos, un finlandés, un italiano…
Stefano: Hombre, sí que hay diferencia, ¿eh? Sí, sí que hay diferencia. Pero en el aspecto, o sea, en la expresividad. De hecho, yo siempre hago la broma de que, si quieres parar una discusión entre italianos, les atas las manos y ya se para, porque ya no podemos seguir (risas). O sea, nosotros utilizamos mucho el lenguaje corporal. Y me da la sensación de que en Finlandia no tanto.
El hecho de estar cómodo en silencio. Esto es un choque cultural. Esto se ve también en el idioma, creo. Si tengo que decir una cosa, la digo.
Hannu: Tú ya hablas italiano, español e inglés, y ahora estudias un cuarto idioma, el finés. El hecho de aprender, estudiar, el idioma de tu pareja y su familia ¿de alguna manera ese proceso te ha cambiado?
Stefano: En general, aprender una cosa nueva siempre te cambia. Me ha cambiado por todo el proceso de aprendizaje, el meterse ahí, estudiar, dedicarle un tiempo. Aunque es verdad que le hubiera podido dedicar más, pero no lo he podido hacer por falta de tiempo. Pero sí, un aprendizaje cambia. Y un aprendizaje del idioma, aún más. Porque está todo relacionado con la cultura.
Hannu: ¿El cambio es positivo?
Stefano: Sí, claro. Aprender siempre es positivo. Y aprender un idioma siempre es positivo.
Hannu: ¿Cuál es tu meta con el finés? ¿Qué quieres hacer con el idioma?
Stefano: Bueno, yo como soy muy, no perfeccionista, pero muy ambicioso con muchas cosas, por lo menos siento que si empiezo una cosa, quiero acabarla. Entonces, mi idea es hacer todos los cursos. Pero no pretendo hablarlo perfectamente a nivel literario, pero para mí lo importante es poder comunicarme. Si yo quiero expresar una cosa, quiero que la otra persona me entienda, y yo sobre todo quiero entender lo que me dicen. Entonces, este es mi objetivo. Nunca seré el que se acuerde de toda la gramática.









