Adrián Bermúdez: “En Finlandia me siento como en casa”

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Adrián Bermúdez tras el estreno de un concierto (primero desde la izquierda)


Tras un año de estudios musicales en la Metropolia Ammattikorkeakoulu de Helsinki, Adrián Bermúdez asegura que en Finlandia se siente como en casa. Ahora está en el cuarto curso del Grado Superior de Música en el Conservatorio del Liceo de Barcelona y estudia finés en Institut Nòrdic, tiene el objetivo de preparar la continuación de sus estudios con un máster en Finlandia.

¿Qué es lo que más te sedujo de la idea de ir a Finlandia?

La música. La Universidad Metropolia tiene fama a nivel musical, y sé que algunos de los mejores pianistas y compositores del mundo como Einojuhani Rautavaara son de Helsinki. Tenía claro que quería hacer un Erasmus fuera y en lo posible un máster también. Una vez en Finlandia, como país y como sistema educativo me gustó mucho, me sentí como en casa y quise aprender finés.

¿Se cumplieron las expectativas que tenías en los estudios durante el año que pasaste en Helsinki?

El enfoque en Finlandia es mucho más práctico. Por ejemplo, yo siempre había querido tocar en una orquestra y lo transmití en la carta de motivación para ir hacia allí. A raíz de esto, el profesor diseñó un plan de estudios personalizado para mí, adecuado a mis intereses. En la asignatura de piano trabajamos no desde un programa cerrado, sino estudiando obras por partes. Dado que sólo estaba por un año allí, tenía que aprovecharlo y hacer cosas que me pudieran servir en un futuro.

¿Viviste alguna situación que te resultara curiosa?

En una asignatura en la que era el único de fuera, un día levanté la mano para preguntar cuando sería el examen y la profesora me dijo: “Aquí no hacemos exámenes – lo dijo ofendida, como si le hubiera dicho algo malo – hacer exámenes es algo inútil. Aquí trabajamos semana a semana”. Y luego es verdad que trabajas mucho, te tienes que aprender el vocabulario para luego aplicarlo en una presentación y al final te lo acabas sabiendo seguro.

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Adrián Bermúdez junto con un trineo de Huskies en una excursión a Laponia

¿Te pedían un requisito mínimo de finés para entrar en la universidad?
Lo estudié voluntariamente, me apunté a un curso de finés porque quería e intenté aplicarlo en la medida de lo posible.

¿Hiciste amistadas en Finlandia?
Me centré sobretodo en no juntarme con los Erasmus españoles…

¿Y lo lograste?
Intenté evitarlo, ¡y me llamaban el desaparecido! Preferí hacer amigos fineses, gente de la facultad. Estudiaba en casa, me apuntaba palabras para aprender vocabulario nuevo, y al final creo que era el mejor en la clase de finés.

¿Fue el idioma en algún momento una dificultad?

En el learning agreement señalé concretamente que quería ir a clases dónde sólo había fineses. Mi pareja es finesa, lo conocí durante el Erasmus. Uno de mis amigos fineses, Tuomas, al principio era muy cerrado, pero luego en la asignatura de improvisación nos abrimos y empezamos a jugar y dialogar con el piano.

¿Viviste en Helsinki la llamada “cultura de los cafés”?
En Finlandia hacen muchas fiestas en casas de gente en vez de ir a dar un paseo, como haríamos aquí. A veinte grados menos cero esto no puedes hacerlo. Pero sí que hay otras actividades, siempre hay algo por hacer, como tomar una sauna y luego bañarte en el océano ártico.

¿Te planteas volver a Finlandia más adelante?
Por familia aquí estaría mejor, pero el tema del trabajo y los ingresos no está muy seguro. En Finlandia los másters son gratuitos. Sería una opción muy realista vivir en Finlandia, es un país que me gusta y me sentiría a gusto.

¿Te estás preparando de alguna forma?

El máster que quiero estudiar lo hacen en la Universidad de Helsinki y necesitaría un B2 de finés ya que las clases se hacen únicamente en este idioma. Busqué lugares para estudiar finés y lo único que encontré fue Institut Nòrdic en Barcelona. Ahora siento que me falta ganar fluidez con el idioma y volver a Helsinki, dónde tengo una visita pendiente.

 

Mar Schoenenberger