Susana García, científica en Svalbard: «se puede ver que los glaciares se están retrayendo muy rápido»

Nacida en Guadalajara (España), Susana vive, trabaja y estudia noruego en el lugar habitado más al norte del mundo.

Por Hannu Arvio

Ahora mismo (22/06/2022) te encuentras en Ny-Ålesund, en Svalbard y, sin exagerar, se podría decir que tú eres la española que se encuentra más al norte. De hecho, delante de ti no hay nada, ¿no? ¿Cómo acabaste allí?

Vivo en Ny-Ålesund, en Svalbard. Ny-Ålesund es una pequeña comunidad científica internacional. Aquí hay diferentes institutos que se dedican a estudios científicos del Ártico y desde hace dos años trabajo para Kartverket, que es como la agencia del mapa en Noruega (Norwegian Mapping Authority en inglés). Trabajo en el observatorio geodésico de estudios de la Tierra que Kartverket tiene en Ny-Ålesund.

Soy ingeniera de telecomunicaciones y en España pertenezco al Cuerpo de Astrónomos del Ministerio de Fomento. Trabajo con un tipo de técnica especial, muy específica, para estudiar el movimiento de placas tectónicas y la rotación terrestre. Se trata de una pequeña comunidad internacional, y los colegas noruegos hace dos años tenían una vacante. Hay mucha rotación de personal en Ny-Ålesund, porque la gente normalmente se queda aquí 3-6 años, no es un sitio para vivir de forma permanente, para toda la vida. Y eché el currículum y gracias a mi experiencia pues encajaba perfectamente.

 

¿Qué pensaste en el momento en el que te dijeron que sí?

Bueno, yo trabajé en Ny-Ålesund por primera vez hace nueve años, durante un año, y también para Kartverket. Tuve que buscar en el mapa dónde estaba Svalbard, y recuerdo perfectamente cuando le comuniqué a mi madre que me iba a ir a Svalbard a trabajar. Porque una vez me dijeron que había sido seleccionada, mi pareja, y yo misma, tenía claro que no podía decir que no, que era una experiencia vital a nivel profesional y personal. Y recuerdo coger el globo terráqueo, que todos tenemos de regalo de la comunión en España, y decirle a mi madre: “mira mamá, me voy justo aquí, debajo de la parte metálica que sujeta el eje. Ahí hay una isla, que es la más cercana geográficamente al Polo Norte y me voy a ir a trabajar allí”. Y mi madre me dijo: “hija, ¿no hay otro lugar más lejos al que irte a trabajar?” (risas). Pero en realidad no está tan lejos. 

Susana y su pareja Rubén Bolaño no dudaron ni un segundo cuando tuvieron la oportunidad de volver a Svalbard. Imagen de Anja Charlotte Markussen.

Estás en un lugar extremo: con días de 3 meses, noches de 3 meses, un clima muy extremo…¿Cómo es vivir allí?

Ny-Ålesund es un sitio muy especial, en muchos sentidos. Es un lugar muy pequeño, aislado; en invierno somos unas 30-40 personas trabajando de forma permanente en Ny-Ålesund. En verano, cuando vienen los científicos, somos unas 180 personas. Somos muy pocos, pero al mismo tiempo es un lugar muy social, donde todos nos conocemos, donde la vida se vive muy intensamente. Aparte del trabajo, en nuestro tiempo libre tratamos de aprovechar el entorno y la naturaleza que tenemos alrededor. Intentamos esquiar e ir en moto de nieve en primavera, hacemos senderismo, caminamos y subimos montañas, vamos en barco o kayak en verano… y siempre hay algo que hacer. Siempre hay alguna excusa para celebrar. Esta semana, por ejemplo, el sábado tenemos el “summer party” para celebrar que es verano. Y como antes decías refiriéndote a la luz, estamos en pleno solsticio de verano y en la mitad del periodo de sol de medianoche. Tenemos 24 horas de luz durante casi 4 meses. Eso nos afecta, ya que el cuerpo está cansado la mayor parte del tiempo porque no te das cuenta de lo tarde que es para irte a la cama y siempre estás activo. Por el lado contrario, en invierno tenemos oscuridad total y también estamos cansados porque la falta de luz puede afectar a la energía de la que disponemos.Tenemos que suplementarnos con vitamina D principalmente, y omega 3. Hay una cosa que se toma muy típica en Noruega que está hecho de hígado de bacalao, y sabe mucho a pescado, pero también hay en versión sabor a limón. Eso en España no se conoce.

Susana aprovecha al máximo el tiempo en la naturaleza

Durante la pre entrevista me comentaste que, en el medio de tanta naturaleza, los humanos sois como intrusos allí. 

Sí, efectivamente.

 

¿Cómo afecta eso a vuestro día a día? 

Sí, somos conscientes de que vivimos en un sitio que es único, que es intocable. Que en realidad somos los extraños y en el hábitat en el que vivimos tenemos que afectar de la menor manera posible, tener un impacto que sea el menor posible. Y además, teniendo en cuenta que la flora y la fauna, los osos polares en concreto, son animales que pueden llegar a ser peligrosos. Eso afecta a nuestra logística a la hora de salir o planear alguna excursión, a los científicos que salen a tomar muestras en los glaciares o en el océano. Siempre tenemos que ir, por precaución y por seguridad, con una pistola de bengalas y un rifle. Todos estamos formados para usar de forma segura ambas armas, por nuestra seguridad, por la de los demás y por la de los osos polares. 

Los osos polares están protegidos y está prohibido dispararles o matarles. En caso de que hubiera un accidente, el gobernador de Svalbard abriría una investigación para esclarecer si realmente había necesidad (de disparar) o peligro. Los animales están protegidos. Nunca he tenido que usarlo (el rifle) estando fuera de excursión, afortunadamente. Sí que he visto huellas de osos polares, y es cuando realmente te das cuenta de que están allí. Nosotros no les vemos pero seguramente ellos a nosotros sí. Pero regularmente hacemos prácticas también del uso del rifle para estar preparados porque es un sitio donde hace mucho frío, puede hacer mucho viento y tenemos que estar un poco entrenados en caso de necesitarlo. No suele ser el caso, aunque la semana pasada, antes de que llegáramos nosotros, hubo tres osos polares comiéndose una foca en el río que pasa por Ny-Ålesund, y se veía perfectamente desde la oficina. Mis compañeros decían que era como tener un documental en directo. 

 

En la ventana. ¡Qué interesante!

Sí, impresionante. Son animales impresionantes los osos polares.

 

He leído que Ny-Ålesund ha sido también base de expediciones, Roald Amundsen por ejemplo. ¿Tú tienes una parte de exploradora, también, en tu carácter?

Sí, un poco sí. Un poco todos. No tan valientes ni aventureros como los exploradores árticos, noruegos e internacionales.  Amundsen con su zepelin y varias expediciones partieron de aquí, y eso se respira también en el ambiente de Ny-Ålesund. Los edificios están protegidos, son “cultural heritage” (patrimonio cultural). Tenemos el Amundsen Villa, desde donde se lanzó el zeppelin. Convivimos con esa mirada al pasado, tratando de protegerlo.

 

Hablando del pasado, quería dar un giro y hablar del futuro. Se habla mucho del cambio climático y de su impacto en el Ártico. En tu caso, en tu corta historia en el Ártico, que son 9 años, ¿lo has notado?

Se aprecian diferencias, sobre todo en el deshielo de los glaciares. En la  aceleración del deshielo de los glaciares. El ecosistema, la Tierra en general, es un sistema cambiante que  evoluciona continuamente y hay cambios, que de hecho los científicos aquí se dedican a monitorizar y seguir. Lo que está claro respecto al cambio climático es que hay una aceleración de estos procesos. Siempre ha habido cambios pero, de un tiempo hacía aquí, estos cambios se están acelerando de forma incontrolada. De hecho, este año la temporada de nieve ha acabado un mes antes que el año pasado. A corta escala puede no significar nada. No hay que confundir el tiempo meteorológico con el cambio climático, pero los números de toda la historia desde que se tienen medidas, indican que esos cambios existen. Yo, personalmente, el glaciar que está detrás de Ny-Ålesund, está a la mitad de lo que era cuando estuve aquí por primera vez. Vemos fotografías históricas, pero incluso en un plazo entre el 2011 y el 2014, se puede ver que los glaciares se están retrayendo muy rápido. 

 

Y eso se está acelerando.

Sí. El año anterior se alcanzó el récord de temperatura en verano. Se llegó a los 21º durante un par de horas. Nunca se había alcanzado esa temperatura, que aquí en el Ártico es un valor extremo. Este año se ha superado el récord de temperatura máxima en el mes de mayo. Este año en mayo ha habido 9º, cosa que antes nunca había pasado. Esto son indicadores y, evidentemente, lo que es importante es la serie temporal, el largo plazo, ver cómo evoluciona y tratar de predecir cómo va a ser esto. Y las estadísticas y los números, que no dependen de lo que yo piense que es buen tiempo o mal tiempo, indican que este  cambio se está acelerando y que va en un sentido que es de calentamiento, con lo que ello implica: subida del nivel del mar, cambio de la salinidad de los océanos… algo que afecta a los ecosistemas marinos y que, a su vez, afecta también al resto de fauna que depende de estos ecosistemas: osos polares, focas… Si el número de focas disminuye, los osos polares tienen menos comida. Si el área de placas de hielo disminuye, que es donde los osos cazan, también tienen menos comida. De hecho, los científicos están estudiando ahora que los osos están “aprendiendo” nuevos métodos para cazar focas sin hielo, lo cual es bastante impresionante, la capacidad de adaptación. Pero si no fueran capaces de adaptarse, como nos puede pasar a los humanos, si no somos capaces de adaptarnos a ciertas temperaturas o ciertas condiciones…

Las instalaciones donde Susana trabaja para Kartverket en Ny Ålesund. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg

Difícilmente se puede hacer una lectura positiva de un cambio tan brusco e incontrolable. Pero, volviendo a tu trabajo, ¿cómo está relacionado lo que haces en Karverket con estos cambios en el clima? 

Nosotros nos dedicamos a monitorizar cambios en la Tierra. Nos dedicamos a estudios de geodesia usando técnicas que estudian dónde está la Tierra dentro del universo, cómo evoluciona y cómo cambia, y hacemos una monitorización de la gravedad y el nivel del mar. Generamos un sistema de referencia terrestre que sirve de base a nivel internacional, porque nosotros colaboramos con otros institutos o con otros observatorios a nivel internacional. A nivel internacional conseguimos tener un marco de referencia que sirve como base para que científicos, utilizando otras técnicas de medida como satélites, gps u otros instrumentos, sean capaces de tener una referencia cero para conseguir medir, por ejemplo, las variaciones del nivel del mar. Hay que saber dónde estamos y dónde está el mar “en origen” para saber cómo varía respecto a esta referencia. Nosotros estamos generando esa infraestructura para que los científicos puedan hacer medidas y seguir estos cambios en el nivel del mar, deshielo de glaciares, cambios atmosféricos…

 

¿Por qué razón es Ny-Ålesund un buen lugar para eso?

Hay diferentes observatorios distribuidos por todo el planeta. Geográficamente Ny-Ålesund es un punto estratégico porque se sitúa al norte y es capaz de hacer de enlace entre subredes de observatorios en un lado del planeta y en el lado opuesto. Por ejemplo Estados Unidos con Asia y con Europa. Porque nosotros tenemos una posición en la que vemos en el cielo quasars que son comunes a todas partes de la Tierra. Se ha estimado que sin Ny-Ålesund en la red internacional la calidad de los datos disminuiría en un 20%, que es mucho, por la posición tan al norte que tenemos. Pero el resto de estaciones también son interesantes e importantes porque hay que tener medidas. A mayor número de observatorios mayor calidad en los resultados.

Cada día de trabajo en el Ártico es una aventura. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg.

Svalbard forma parte de Noruega y tú trabajas para una institución pública noruega, Karverket. 

Sí, es un instituto gubernamental. Administrativamente Svalbard depende de Noruega, y en Ny-Ålesund en concreto las empresas encargadas de la logística como son Kings Bay AS o el Instituto Polar Noruego tienen un rol principal en la gestión, no solamente a nivel práctico y logístico, si no a nivel científico y de estudios. karverket es una institución noruega pero aquí hay instituciones alemano-francesas, italianas, indias, chinas… Porque Ny-Ålesund es especial a nivel científico y a nivel de trabajo, pero a nivel administrativo dependemos del gobierno de Svalbard.

 

¿Tienes intención de quedarte, de vivir en Noruega?

No lo descarto. Llevo ya dos años en Svalbard, en esta segunda parte de mi aventura en el Ártico. Tengo contrato durante dos años y medio más. No lo descarto y no me importaría también probar en el continente después de la experiencia aquí en Ny-Ålesund, quizá trabajando en remoto o ayudar a los colegas… es una posibilidad.

 

Das a entender que estás muy contenta con el trabajo.

Sí, estoy muy contenta, estoy muy feliz. Muy motivada además. Karverket me ha dado una gran oportunidad. y lo siento también como una gran responsabilidad. Soy Station Leader en el observatorio, o sea soy responsable de todo un equipo. Somos tres noruegos y dos españoles. Y la verdad es que me siento agradecida y muy bien valorada, y eso hace que la motivación, las ganas de trabajar y de continuar colaborando con ellos sean muy buenas. Sí.

El observatorio de Kartverket es responsable de las mediciones con las que trabaja Susana. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg.

Sobre tus estudios de noruego. ¿Estás ahora en el primer año?  

Sí, empecé el verano pasado con el curso de A1 intensivo y este año he completado el A2.

 

¿Y qué tal te va?

Estoy muy contenta y muy motivada. Ya me he comprado el libro para el curso que viene, estoy ahora mismo en la cresta de la ola (risas). No siempre es así: aprender un idioma de adulto y en concreto en mi caso, que no soy super buena en idiomas, resulta difícil. El noruego es un idioma difícil, no voy a decir que es el más difícil, pero para nosotros los españoles sobre todo por el oído y la pronunciación, cuesta mucho. La motivación sube y baja pero en general veo un avance muy positivo desde que empecé hasta ahora, en un año, y ahora mismo estoy deseando empezar el curso que viene. 

 

¿Y allí te comunicas en noruego?

No, eso es lo más difícil: el hablar. 

 

Además es un sitio internacional. 

Es un sitio internacional y la gente normalmente responde en inglés. Pero quiero hacer mis propios språkkafe para hablar en noruego (encuentros de intercambio de idiomas), y de hecho preparé un pequeño póster con dibujo de una cerveza y decía “¿vas de vacaciones a España? ¿Quieres mejorar tu español como para pedir una cerveza?”. Estoy en ese nivel en el que tengo ganas de empezar a soltarme sin miedo.

 

¿No sería ahora es el momento, después de dos cursos?

Sí, debería. Lo que sí que noto es que los colegas, como saben que estoy estudiando noruego, muchas veces no cambian al inglés, intentan que escuche. Y creo que les gusta, que se sienten muy agradecidos al ver el interés en aprender el idioma. 

 

La verdad es que si tú eres de un país con un idioma “pequeño”, como puede ser el finés, noruego, sueco, danés o islandés, y si alguien aprende tu idioma, ya ves a esa persona de otra manera, ya empieza a ser “uno de los nuestros”.

(Risas) Queda mucho, pero la verdad es que sí. Yo me siento super cómoda aquí pero creo que el hablar noruego me puede servir para integrarme mejor en lo que es la pequeña cultura noruega que hay aquí. La mayor parte de las personas son noruegas en realidad, y a veces es más fácil.

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