Núria Fontova: «Es un país donde se vive tranquilo»

Nuria frente al ayuntamiento de Copenhague

A ella, una bibliotecaria jubilada, le empujó a estudiar danés su nieta, que está dando sus primeros pasos en Copenhague. Maneja bien la gramática pero la pronunciación le cuesta un poco. Ha estado observando Dinamarca en sus múltiples viajes, llegando a una conclusión muy favorable sobre este país nórdico.

Por Hannu Arvio

Ahora estás en A2 de danés, empezando el segundo curso, ¿cómo lo llevas?

A ver, al principio de curso pensé que no me acordaba de nada del primero. Pero hace poco he notado que el archivo de memoria, que es lo que me cuesta más por mi edad y por la situación, hay momentos en que las palabras salen con mucha más facilidad que antes, lo cual me anima a seguir estudiando.

A ti te gusta estudiar idiomas, ha sido tu afición, ¿cómo ves el danés como idioma?

Gramaticalmente me parece fácil, pero lo más dificultoso es la pronunciación. Hace muchos años hice un curso de alemán, el danés se basa bastante en la raíz alemana, pero en alemán la pronunciación es de una manera determinada y ya está. Pero en el danés, entre que tiene nueve vocales y que la misma vocal no la pronuncian siempre igual y además se comen muchas letras, encuentro difícil entenderlo cuando alguien habla.

Pero para el estudiante es algo que se puede superar.

Yo pienso que sí, lo que pasa es que de entrada nosotros venimos de unos idiomas que son de raíz latina y que tienen unos sonidos mucho más limitados que las lenguas nórdicas. Hay que cambiar el chip interno para que el oído también se acostumbre a distinguir un sonido de otro y entender si es una palabra o si es otra.

¿Haces algún tipo de ejercicio o algo extra fuera de la clase?

Pues la verdad es que no. Tendría que coger quizás alguna serie danesa y ponérmela aunque al principio solo entienda dos palabras de lo que dicen. Pero la verdad es que no lo he hecho. Sí que alguna vez me he puesto algún audio del libro del curso pasado para refrescar un poquito los sonidos, sobre todo.

Nuria, tú empezaste con clases presenciales en Institut Nòrdic, luego por la pandemia hicimos el cambio y ahora estamos dando las clases online, ¿cómo notas ese cambio?

A mí me ha sido difícil el cambio porque al principio tenía la sensación de que no oía con tanta claridad como cuando las clases eran presenciales. Es decir, a través de la máquina el sonido creo que no es tan nítido como cuando tienes al profesor a dos metros de distancia. Bueno, me acostumbro porque no hay otra opción y trato de llevarlo lo mejor que puedo, pero en realidad me gustan mucho más las clases presenciales. Yo creo que es diferente estudiar online una materia que un idioma. Un idioma, para mí, es más difícil.

En todo caso, tu relación con Dinamarca es a través de relaciones familiares y vas a menudo a Dinamarca, ¿notas algo cuando estás un tiempo sin ir y luego vas al país? ¿Has avanzado? ¿Lo entiendes mejor? ¿Puedes hacer alguna cosa más?

Cuando vuelvo tengo mucho más interiorizada la música del idioma. Tengo la sensación de que me será un poco más fácil estudiar. Lo que pasa es que como normalmente hago viajes de pocos días no llego a poder hacer una inmersión lingüística de verdad. Además, con mi hija hablo catalán, con la pareja de mi hija hablo inglés, con la familia de ellas también hablo inglés y cuando voy a las tiendas, como tengo miedo de no entender, también hablo inglés. Con lo cual mi perfeccionamiento del danés digamos que es visual por que voy leyendo las indicaciones y, bueno, la verdad es que no oigo a mucha gente hablar danés para poder empezar a entender un poco.

Quizás eso venga después cuando la nieta empiece a hablar.

Sí, de hecho el motivo principal de que yo me haya matriculado en danés es porque mi hija lleva viviendo casi tres años en Dinamarca y han tenido una niña que pronto va a cumplir un año. Y yo con esta niña, aparte de hablar en catalán, quería poder hablar en la lengua del país donde vive.

Nuria junto a su nieta, que le ha motivado a aprender danés.

Seguramente vas a tener una relación muy larga con Dinamarca

Espero que sí, porque además es un país que me gusta. Es un país donde se está tranquilo.

Eso dicen muchos que van al norte o que viven allí, que es una zona tranquila. Hay cierta paz, no hay tanta prisa. ¿Eso lo notas también?

Sí, mucho. Cuando voy estoy mucho dentro de la casa porque la niña es muy pequeña y lo que quiero es construir la relación. Pero también me gusta salir a la calle a las horas en que la gente va o vuelve de trabajar y entonces veo el ritmo de la vida. En España la gente corre mucho más por la calle y van más tensos. Las prisas se notan en el movimiento que tenemos aquí. En cambio, allí es impresionante el tema de las bicicletas. Tú sales  a las horas en que la gente va o vuelve del trabajo y ves centenares de bicicletas moviéndose, pero no hay estrés. Van deprisa pero no corren. Por lo menos es lo que a mí me parece.

Tú habías trabajado como bibliotecaria, te interesan los libros ¿Has estado conociendo literatura danesa?

Muy poca. Fui a visitar la biblioteca principal de Copenhague, que llaman «el diamante negro» pero fui porque también me gusta mucho la arquitectura. Yo trabajé como bibliotecaria en biblioteca especializada en arquitectura y vivienda. Se me mezclan un poco los dos intereses, el arquitectónico y el propiamente de los libros. Y la verdad es que de  literatura danesa me compré un libro en danés aquí en Barcelona pero, claro, es un libro de un nivel que tiene muchas cosas que no entiendo. Cuando fui a Copenhague intenté buscar libros de diferentes niveles para leer en danés pero solamente hay libros para niños. Me compré dos libros de cuentos.

Estás en parte en una vida familiar danesa, esa tranquilidad que has dicho que ves en las calles, ¿eso se ve también en la familia?

Yo pienso que sí. Las ayudas sociales o cómo está organizado el país influye mucho en cómo se vive. En el caso de Dinamarca la madre y el padre tienen un año de baja maternal, esto te facilita una situación para organizar las cosas y tener todo un tiempo antes de tener que volver a reincorporarte al trabajo y esto se nota en la vida familiar. Además, en mi caso concreto, mi hija es vegetariana, es de una cooperativa donde cada semana recogen las verduras y les permite tener un estilo de vida muy sano. Y hay muchos espacios para los niños en Copenhague, muchos parques. Está todo muy bien pensado para las diferentes situaciones de las familias.

Como ya te has jubilado, supongo que también observas jubilados daneses.

Sí, sí. En realidad la madre de la compañera de mi hija también está jubilada. Pero bueno, hace como yo. Hace  yoga y voluntariado. Pero tampoco he conocido a otros jubilados daneses, yo creo que la vida igual que está bien organizada de cara a los niños también debe estar bien organizada a la gente mayor.

¿Tienes algún plan para pasar más tiempo en Dinamarca en algún momento?

La verdad es que en la situación que estamos viviendo ahora con el coronavirus no puedes hacer ningún plan. Yo quería ir ahora en enero y no sé cuándo será posible viajar. Mi idea era cada dos meses ir y pasar cinco días con ellos, pero ahora está todo en el aire.

Sí, lamentablemente ahora no podemos hacer muchos planes, pero quizá cuando esto se acabe.

Cuando esto se acabe, entonces veremos. Hay muchas circunstancias que pueden hacer que yo me plantee pues irme a lo mejor, no sé, un mes a Copenhague. Pero de momento no lo sé porque hay muchos factores que intervienen.

 

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