Fascinado por Islandia, este filólogo de Barcelona decidió emprender el estudio formal de su lengua. Después de viajar a la isla y caer rendido ante su encanto, Ferran se encuentra en su tercer año de estudio con el claro objetivo de dominar el islandés. Aunque la idea de residir en Islandia aún espera, su prioridad es comprender a fondo este idioma tan especial. Acompáñanos en esta conversación donde Ferran nos ofrece sus perspectivas sobre el islandés, el país y su visión global de los idiomas.
Por Hannu Arvio
Hannu: Ferran, eres filólogo y profesional de los idiomas. En el mundo hay miles y miles de idiomas. Entonces, ¿por qué has escogido estudiar islandés?
Ferran: Pues, a ver, aparte de ser filólogo y dedicarme a las clases de inglés, desde siempre me han gustado mucho los idiomas. También he dado clases de francés y de catalán. Y en la universidad, aparte del inglés, estudié otros idiomas que podías escoger como materias de libre elección. Y yo probaba, probaba diferentes idiomas. Estudié durante un año italiano, estudié holandés, estudié rumano. Y el islandés, pues porque, aparte de dar clases, siempre me ha gustado seguir aprendiendo y hacer de alumno. Y después de ir a Islandia en mi primer viaje en 2019, el país me encantó, me enamoró. Y sentí curiosidad por el idioma y por eso empecé a estudiar islandés. Simplemente por hobby, por curiosidad, para conocer más también sobre la cultura. No hay ninguna razón de trabajo ni familiar. Nada más. Simplemente por curiosidad.
Hannu: ¿Fue amor a primera vista con el idioma y sigue durando?
Ferran: Y todavía dura. Todavía dura.
Hannu: A la hora de estudiar islandés, como ya dominas el inglés, ¿ayuda en algo?
Ferran: No tienen casi nada que ver. No, porque el aprendizaje del inglés cuando lo comparas con el islandés es muy básico. El inglés al final es una lengua muy simple en lo que es gramática. Y en cambio el islandés está en otro nivel. O sea, nada que ver. El islandés requiere mucho más estudio, aun cuando tengas facilidad para los idiomas, pero es mucho más complejo.
Hannu: En Islandia viven unas 370.000 personas.. Y ya podemos imaginar más o menos la cantidad de estudiantes de islandés que hay por el mundo. No sois muchos. ¿Sientes que estás haciendo algo especial cuando estudias islandés?
Ferran: Yo creo que sí. Además, sobre todo cuando por primera vez le he comentado a gente, conocidos, amigos, que estoy estudiando islandés, todo el mundo se sorprende. Porque no es un idioma que normalmente la gente se ponga a aprender. Te esperas que la gente después del inglés aprenda alemán, chino, ruso, italiano, pero islandés no. Entonces, la verdad es que te sientes haciendo algo especial.
Hannu: ¿Y qué les cuentas a tus amistades sobre el idioma en sí?
Ferran: Bueno, sobre todo me preguntan: ¿y cómo es? Y yo les digo que es un idioma complicado, que tiene un aprendizaje lento, pero, que también te abre las puertas a querer conocer más sobre esta cultura tan interesante.
Hannu: ¿Y la cultura islandesa? ¿Qué es lo que te interesa de Islandia?
Ferran: A ver, a mí de entrada me gustan mucho los países del norte. Aunque soy de Barcelona, creo que debo tener algún gen nórdico porque me gusta mucho la manera de vivir de los países del norte. Hay mucho civismo, mucho orden y yo me siento bien en esos países, cosa que es lo contrario aquí en el Mediterráneo. Y bueno, en Islandia está todo el tema mitológico, de tradiciones. Por ejemplo, todavía hay mucha gente allí que cree que existen los elfos. Todas estas cosas, cuando fui por primera vez y leí un poco, me gustó. Todo el folclore que tienen lo encuentro muy interesante. Aparte que también estudiar una lengua pequeña pues para mí es algo bonito, colaborar un poco, un pequeño grano de arena por una lengua que es poco conocida y que se tiene que intentar promover y que se conserve.
Hannu: En Islandia tienen una política lingüística muy conservadora, de hecho. ¿Lo has notado también en tus estudios de islandés?
Ferran: Sí, porque prácticamente no reconoces ninguna palabra. O sea, palabras nuevas diríamos que han surgido con las tecnologías y que en otros idiomas se han adoptado del inglés, en Islandia lo evitan. Y como tú decías, pues ellos intentan crear sus términos a partir de las palabras que ya tienen ellos en islandés para que el idioma de alguna manera no se “contamine” con el inglés. Por lo que yo sé, al menos en sueco y en danés y en noruego esto no pasa. O sea, no de la misma manera.
Hannu: ¿Qué es lo que a ti te gusta de Islandia?
Ferran: El paisaje, esa naturaleza tan pura, tan auténtica. Bueno, es una isla que está en transformación de alguna manera con todos los fenómenos geológicos. Es una isla que está viva, ¿no? Y bueno, es que el hecho de estar conduciendo kilómetros y kilómetros y esos paisajes donde no hay nada más que naturaleza, eso yo lo encuentro increíble. Es brutal.
Hannu: ¿En algún momento has pensado en vivir una época en Islandia?
Ferran: Sí, sí que me gustaría probarlo, la verdad es que sí. Lo que pasa es que, por circunstancias familiares y personales no sería fácil. Pero sí, lo de pensarlo, de pasar un año allí, vivir un invierno allí, eso sí que me gustaría.
Hannu: ¿Qué le dirías a una persona que quiere estudiar un idioma nórdico? Por ejemplo, el islandés, ¿qué le dirías después de tu experiencia? ¿Para qué se tiene que preparar?
Ferran: Yo le diría prepararse a tener paciencia. Ser muy paciente con el islandés, que yo siempre digo lo que a lo mejor aprendes en un año en inglés, a lo mejor tardas dos o tres en islandés. O sea, que es un ritmo de aprendizaje más lento, que le tienes que dedicar mucho tiempo a estudiar porque lo requiere la gramática. Pero a la vez le diría que si realmente le interesa, pues que adelante ya que es un idioma muy interesante, muy bonito.
Hannu: ¿Tienes algún objetivo con el islandés o con Islandia en sí, en tu vida?
Ferran: A ver, me gustaría poder llegar a hablar el islandés de una manera bastante fluida. Todavía me cuesta lanzarme. Y eso me da rabia, porque yo que soy profesor de idiomas, supongo que tendría que tener menos vergüenza. Y no ponerme tan nervioso cuando lo quiero hablar, pero todavía me pasa un poco. Mi objetivo sería este, poder hablarlo bastante fluidamente. O sea que todavía creo que me falta.









