Ramon Rodríguez, oftalmólogo: «Cuando te pones con el noruego, ves que tiene sentido»

Según Ramon Rodríguez, los países escandinavos destacan por su naturaleza increíble, la tranquilidad y un sistema de bienestar sólido.

Ramon Rodríguez encontró el amor en Noruega y allí se fue este morense (Mora de Ebro, Tarragona) para iniciar su aventura nórdica. Con la carrera de oftalmología recién acabada, observa ese país nórdico desde un punto de vista de médico, pero también con la firme ilusión de un recién llegado. Tiene todos los números para quedarse un tiempecito en el norte.

 Por Hannu Arvio

 

¿Por qué Noruega?

Por qué Noruega… Pues el motivo principal es que mi pareja es noruega.  Ese es el motivo de mayor peso. Aunque siendo sincero, siempre me han llamado mucho la atención los países escandinavos por muchas cosas. Está muy bien lo del estado de bienestar y la calidad de vida de aquí. Pero también creo que son, en general, países con una naturaleza increíble. A mí me encanta la naturaleza y eso es algo que valoro mucho más y prefiero eso a vivir en el centro de Barcelona, en la ciudad. También me gusta el hecho de que no viva mucha gente, de que no haya saturación. Que esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas también, pero me gustan los países en los que no hay tanta densidad de población y, en concreto, en las grandes ciudades. Ya me había planteado muchas veces que me haría gracia al menos pasar una temporada aquí y ahora que llevo un par de años con mi pareja, que es de Oslo, me lo planteé más. Teníamos que tomar una decisión: o él se quedaba en Barcelona o yo me venía aquí a Oslo. Y al final pensamos que lo más sensato era venir a Oslo. Esto ya lo pensábamos antes de la pandemia, pero con lo de la Covid-19 aún lo vimos más claro, porque en España ahora… Yo como médico no tenía muchas dificultades para encontrar trabajo, pero para según qué profesión, puede ser mucho más difícil. Así que aquí estamos.

¿En qué fase te encuentras? ¿Tienes aún que presentar títulos, demostrar el nivel de idioma…?

Mi mayor hándicap ahora es el idioma. Emigrar es un proceso largo, pero sí que es verdad que si eres de la Unión Europea es bastante más fácil. Yo tengo amigos de Centroamérica y Sudamérica que están viviendo aquí y no tiene nada que ver el proceso que han tenido que hacer ellos con el que tendré que hacer yo. Porque básicamente yo ya a finales del año pasado convalidé mi grado en medicina, que simplemente fue pagar y esperar dos meses y me dijeron que no había problema. Y ahora convalidaré la especialidad, que esto lo tengo en marcha, pero como no me dieron el título hasta mayo-junio, pues no pedí la convalidación hasta hace un mes; así que calculo que hasta que no pase agosto-septiembre, no me dirán nada. Pero en principio no debería haber problema. Entonces ahora tengo que ponerme con el idioma, que es el único requerimiento que todavía no tengo. Piden al menos un B2 (tengo pensado hacer más de un B2, evidentemente), pero poco a poco.

Ahora estamos viviendo estos tiempos tan raros y difíciles, que suponen un reto en muchos sentidos. ¿Cómo se ve esta pandemia desde el punto de vista noruego?

A ver, aquí, por suerte, todo está muy bien. También es verdad que la gente aquí es muy consciente de lo que hay y, bueno, no me gusta hablar mal de donde vengo, pero creo que aquí hay más responsabilidad individual. Veo que la gente aquí es más consciente y hace más caso, o al menos esta es la sensación que me da a mí, de las recomendaciones del gobierno.

Entonces se respira cierta normalidad y confianza…

Sí, sí, la verdad es que mi pareja dice que demasiada normalidad, porque nunca sabes cuándo esto puede volver a rebrotar. Pero como es un país con poca densidad de población, esto favorece que el virus no se pueda propagar con tanta facilidad.

En Oslo. Al fondo, la ópera (Operahuset) y el fiordo de Oslo.

Volvemos al idioma: ¿acabaste el A2?

Acabé el A2, sí, de hecho hace poco.

Entonces te quedaría la parte B…

Sí, exacto, la parte interesante (risas). Es verdad que el A2 está muy bien, pero claro… A ver, yo estoy muy contento. De hecho, mi primera clase con Martine (profesora de noruego en Institut Nòrdic) fue el 28 de mayo, creo. Yo quería unirme al intensivo de verano, pero en aquel momento no tenía ni el A1.

Entonces has avanzado muy rápido.

Claro. Estoy muy contento. A ver, el nivel que tengo es justo, justo, pero estoy contento porque en apenas dos meses, un mes y medio, me he puesto a la altura del nivel A2.

Y el idioma en sí, ¿cómo lo ves? ¿Antes ya sabías algo de noruego?

No, no tenía idea. De hecho, antes de estar con mi pareja, sí que tenía algún amigo que era de aquí, pero sabía lo típico, alguna frase que te enseñan y poco más. Pero para mí era una cosa muy rara y muy abstracta, sobre todo la pronunciación y estos caracteres que no tenemos nosotros. Pero luego, cuando me puse a estudiarlo me di cuenta de que es un idioma que, a ver, no voy a decir que sea fácil, pero que es más fácil de lo que uno se piensa, sobre todo si hablas bien inglés. Y te das cuenta de que la gramática en noruego es como la del inglés, pero simplificada. Para nosotros en España, que tenemos que si el pretérito pluscuamperfecto, que si el pretérito no sé qué, o sea, que tenemos muchas formas verbales, el inglés ya nos parece más sencillo. Pues el noruego me da la sensación que tiene una gramática aún más sencilla, aunque, a ver, parto de que tengo un A2, que aún no he llegado a las partes interesantes. Lo más complicado para nosotros es el vocabulario. Aunque sí que hay palabras que puedes deducir muy bien, como lunsj que es lunch, luego hay otras que no tienen nada que ver, que son como sonidos aleatorios, y ahí es cuando tienes que estudiar más. Pero la verdad, me ha sorprendido. Es un idioma que no has oído en tu vida, y cuando te pones, ves que tiene sentido.

Nosotros, como Institut Nòrdic, nos pasamos a las clases online en pocas horas cuando empezó el confinamiento. ¿Cómo fue tu experiencia al respecto?

Muy guay. De hecho, cuando empecé con las clases particulares todavía estábamos en las fases de desconfinamiento, no recuerdo en cuál exactamente, quizás la 1 o la 2. Y cuando acabé, una de las cosas que pregunté antes de empezar el intensivo del A2 era si pasara lo que pasara había previsión de seguir haciendo las clases online. Al final, durante la 2 o antes ya se acabó el estado de alarma y por poder, se podría haber planteado hacer las clases presenciales, desde el punto de vista legal, al menos. Pero me dijeron que no, que creíais que era mejor seguir online y la verdad es que yo lo agradecí, porque ya había visto con las clases particulares que el sistema funcionaba, que estaba bien montado. Y luego, cuando empecé el nivel A2 y conocí al resto del grupo, la verdad es que fue muy positivo en ese aspecto, porque realmente hoy en día tenemos estas plataformas que funcionan muy bien y con la ventaja de que, por ejemplo, yo me he tenido que mudar de país entremedias y he podido seguir asistiendo.

Volvemos al tema del trabajo. Aquí en España tenías unos cinco años de experiencia. ¿Cómo ves tu futuro como oftalmólogo en Noruega?

Pues mira, ahora mismo no lo sé (risas), porque no lo he vivido.

En cuestión de condiciones, sueldo…

Bueno, esto no tiene comparación. Yo creo que una de las cosas más difíciles aquí es trabajar en Oslo. Todo el mundo quiere trabajar en Oslo, evidentemente. Noruega es un país muy grande, muy largo, y hay zonas más atractivas y otras menos. Así que ciudades como Oslo, Bergen o Trondheim son a donde todo el mundo quiere ir. Yo creo que la mayor dificultad será encontrar algo en una zona de ciudad, no tener que tirar mucho hacia áreas más rurales.

Ramon en su trabajo anterior en el hospital universitario de Bellvitge (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona).

¿Qué opinas como oftalmólogo de la situación sanitaria de España?

En España la sanidad funciona muy bien y creo que hay poca conciencia de lo bien que funciona. A ver, no nos podemos quejar, porque al fin y al cabo es una suerte poder trabajar en un hospital de España, pero hay una serie de condiciones que según qué cargo tengas, rozan la esclavitud. Y esto se ha visto en los médicos residentes, que ahora están todos en huelga. Me parece muy bien y la apoyo al 100 %, porque la verdad es que las condiciones laborales para un médico (y digo médico porque es lo que conozco de primera mano, pero son para cualquier persona que trabaje en el sistema sanitario) dejan mucho que desear en muchos aspectos, no solo en el sueldo. Todo esto aquí en Noruega no es así. Noruega es un país donde evidentemente se trabaja y no te regalan nada, pero sí que es verdad que desde el punto de vista de un médico y de muchas otras profesiones, la calidad de vida es mucho mayor. Ya no solo por lo que puedes llegar a ganar, que puede ser más o menos importante para cada uno, sino también por las condiciones de trabajo que tienes.

¿En Noruega hay tranquilidad?

Claro, es una tranquilidad que te genera bienestar porque, evidentemente el clima de aquí no es el de España, no puedes pretender tener sol y 20 grados en invierno, porque eso no lo vas a encontrar, pero sí que es verdad que el ritmo aquí es más tranquilo. Que aquí igualmente la gente trabaja mucho, pero el sistema está montado de una forma que tienes más tiempo para ti. Uno de los problemas que he tenido trabajando en España es que tenía la sensación de que no me daba la vida para nada (aunque sí que es verdad que estos últimos años he sido médico residente y esto es un cargo que por definición es estresante). Tenía la sensación de que no tenía tiempo para nada que no fuera el hospital, y a veces ni siquiera para dormir. Y claro, este runrún cada día durante cuatro años, al final te sobrecarga un poco. Y aquí es otro estilo. Aquí los médicos también trabajan mucho, también hacen turnos largos, pero hay una cierta tranquilidad que en España no existe, o es muy difícil de alcanzar con un trabajo normal.

Entonces, ya te ves allí durante cierto tiempo…

Sí, yo ya tengo amigos que me decían «¿vas a volver?», y yo «no lo sé, yo ahora mismo estoy muy ilusionado». Ya no solo porque mi pareja sea de aquí, que como he dicho es mi motivo principal, sino también laboralmente, creo que es una opción muy interesante y la he cogido con muchas ganas. Evidentemente, tengo familia y amigos en España, pero la verdad es que si no fuera por la Covid-19 es muy fácil ir y volver, pasar un fin de semana. Son 3 horas de avión, no es como si estuviera en Australia. Entonces si veo que más o menos eso lo puedo compaginar, pues me veo a largo plazo aquí, sin saber cuándo volver o si volver. Depende de cómo vayan un poco las cosas.

No Comments

Post a Comment