Meritxell Doñate, lingüista: «Los finlandeses aprecian mucho que aprendas finés»

Meritxell vive una relación amorosa y profunda con el finés y Finlandia que la lleva a enfrentarse al reto de traducir libros del finés al español. “Untu y el secreto de las luces del invierno” es su última traducción publicada. Lee sus reflexiones sobre Finlandia y el estudio y la traducción del finés en esta entrevista.

Por Hannu Arvio

Quería empezar primero con tu relación con Finlandia. Acabas de traducir un libro del finés al español, con lo que se podría suponer que tu relación con Finlandia tiene cierta profundidad.

Un poquito, sí.

Entonces, ¿cómo empezó todo?

Cómo empezó todo… Pues cosas que pasan en la vida y que no esperabas. Yo estudié traducción, y en mi tercer año de carrera me fui de Erasmus a Italia. Allí conocí a mi ex. Empezamos la relación y cuando acabé la carrera, me mudé a Finlandia. Estuve viviendo en Finlandia casi 5 años y después volvimos a España. Mientras estuvimos juntos, íbamos como mínimo una vez al año a Finlandia. La relación se acabó, pero mi relación con el finés y Finlandia continua, así que sigo yendo cuando puedo y sigo traduciendo.


Tu historia empieza como una historia de amor, entonces.

Empezó como una historia de amor por una persona y ha acabado siendo amor por un idioma y también por un país. Esa sería un poco la transición.

 

Estuviste viviendo cinco años en Finlandia, ¿en qué parte?

Primero, antes de acabar la carrera, estuve durante cuatro meses haciendo prácticas en Helsinki. Era como un “Erasmus prácticas” y trabajé en una editorial. Volví a España para terminar la carrera y cuando acabé ese mismo año, volví a Finlandia para instalarme en Tampere, dónde viví desde 2010 hasta 2014.

 

Unos cinco años ¿Qué es lo mejor de Tampere?

No sabría qué decirte… pero creo que el ambiente, eso es lo que más me gusta. Hay bastantes universitarios, mucha cultura, muchos conciertos, exposiciones, museos… La ciudad es bonita, con los ríos y los dos lagos. Pero lo que más me gusta es la gente y el ambiente.

Tampere es una ciudad llena de cultura

Es algo totalmente contrario a lo que se suele escuchar sobre los países nórdicos: que la gente es un poco sosa, que no hay ambiente, que no ocurre nada…

A ver, no es como aquí en Barcelona, que sales a la calle y ya está el ambiente. En Tampere tienes que buscar ese ambiente, pero cuando lo encuentras, es muy guay.

 

Con los finlandeses, acabaste relacionándote en finés.

Sí, curiosamente empecé a relacionarme en finés pocos meses antes de volver a Barcelona. Y ahora cuando voy sí que hablo en finés. Me costó, la verdad. Al ser lingüista, soy muy perfeccionista cuando hablo en otros idiomas. No me gusta cometer errores, y hasta que no me sentí muy segura no empecé a hablarlo. La gente me hablaba en finés y yo les contestaba en inglés.

 

Ahora has llegado a tener un nivel bastante bueno, ya que traduces libros. Dices que has sido perfeccionista con el finés, hasta el punto en que hay varios años de diferencia entre el momento en que empezaste a estudiar y en el que empezaste a hablar. Si pudieras empezar de cero, ¿qué harías?

Hablar desde el principio, obviamente. No tener vergüenza. Supongo que al ser más joven (tenía 23 años cuando me mudé a Finlandia), todo me daba mucha vergüenza. Ahora que estoy a punto de cumplir 35 años, la vergüenza es mucho menor que la que tenía, me da un poco más igual. Si hablara con mi “yo” del pasado, le diría: “habla (finés), porque si lo hablas, lo aprenderás muchísimo más rápido”.

 

Se podría decir que estudiar finés es para adultos.

Sí (risas), o por lo menos para gente a la que no le de vergüenza cometer errores, porque es difícil. Yo aún cometo errores cuando lo hablo, obviamente, y cuando lo escribo, igual que los puedo cometer cuando hablo inglés, pero ahora me siento más cómoda con los errores que hago y ya no son tan grandes como para que no se me entienda o que me puedan llevar a grandes malentendidos. Eso era lo que en su momento me echaba un poco para atrás, algunas cosas que decía que significaban algo completamente distinto y que hacían que la gente se riera; pensé que era mejor no hablar para evitar esas reacciones.


¿Qué le dirías a una persona que esté pensando en estudiar finés o que acabe de empezar? ¿Qué le dirías que le pudiera ayudar a enfrentarse a ese reto?

Que tuviera mucha paciencia (risas). Al final depende mucho de las ganas que cada uno le ponga. El cerebro de cada persona es distinto. A mi, que me gusta mucho la música, me sirve mucho escuchar música en finés. Así aprendo palabras nuevas al memorizar las canciones. En realidad les diría que usen el finés siempre que tengan ocasión. Si hablas con finlandeses, aprecian un montón que lo estés aprendiendo. Al final hay poca gente, sobre todo fuera de Finlandia, que aprenda el idioma. Si te encuentras con un finlandés y le hablas en finés, lo agradecerá y te ayudará, aunque es cierto que no son mucho de corregirte se te equivocas. En España conozco a mucha gente que si hablan con alguien de fuera y comete algún error, enseguida le corrigen. En Finlandia eso no pasa, casi nunca. Puedes estar meses diciendo algo mal y no te corrige nadie, te tienes que dar cuenta tú.

El verano al estilo finlandés

Has estado viviendo en Finlandia con un finlandés, y se elogia mucho el funcionamiento y las condiciones de vida de la sociedad finlandesa. ¿Lo notaste en tu vida allí, tenías esa misma percepción?

Yo creo que sí. A mi, de hecho, me gusta mucho Finlandia y mi familia y amigos me dicen que soy muy nórdica. Me gusta mucho tener mi espacio y que la gente respete mi vida privada (aunque al final la acabe compartiendo), me gusta que la gente no piense que tienes que explicarlo todo. Tú vas a tu rollo y ya está, aunque pueda generar sentimiento de soledad. Por ejemplo, yo soy mujer, y aquí (en España) cuando llegas a cierta edad, sueles recibir comentarios de tipo “¿y no te casas?” “¿y no tendrás hijos?”. A mi en Finlandia nunca me han hecho estas preguntas. No se meten así en tu vida, no te hacen preguntas tan personales. Y a parte de esto, en mis círculos de amistades en ambos países hay tanto hombres como mujeres. En Finlandia nos relacionamos mucho más entre todos nosotros, mientras que cuando me encuentro con mi grupo en España, al final siempre acabamos las mujeres hablando por un lado y los hombres por otro. Y en Finlandia tengo la sensación de que nos mezclamos más, es mi percepción, aunque también puede que sea algo de mi grupo de amigos.


De hecho, siendo yo finlandés, comparto bastante lo que has dicho.

Es como que esta separación de géneros allí no la veo tan clara como en España, por ejemplo, y creo que es algo muy positivo.

 

Volveremos más tarde a esta cuestión del género, pero ahora quería preguntarte sobre el libro que has traducido. Es un cuento infantil sobre Untu, un personaje que se encuentra en el sur de Finlandia y emprende un viaje hacia el norte en busca de las luces del invierno porque le llaman la atención. ¿Tiene esa historia algo marcadamente finlandés, en tu opinión?

Creo que la historia en sí no es finlandesa, pero sí tiene elementos muy finlandeses. La historia es como cualquier aventura en general, por ejemplo “El señor de los Anillos”. Es la historia de un viaje, pero sí que puede ser que haya cosas que aquí no se acaben de entender o que choquen un poco. Por ejemplo, mencionas Finlandia y mucha gente te dice “ah sí, Finlandia, ¡qué bonitas las auroras boreales!”, pero hay finlandeses que no han visto las auroras en su vida. Y esto es justo de lo que va el libro. El personaje, que está en el sur, probablemente no habrá visto las auroras boreales nunca y por eso le llaman la atención. Pero mucha gente en España puede pensar que las auroras son algo muy normal allí. El libro es 100% finlandés en las historias y tradiciones que se cuentan, pero no la historia.


La historia es un “road story”.

Sí, de tipo “voy andando y a ver qué me encuentro”.

Untu y el secreto de la luz del invierno es la última traducción de Meritxell que ha sido publicada

En todo caso, hay muchos elementos finlandeses: nieve, sauna, Laponia, bosques, auroras boreales, ciertos personajes… En finés hay aproximadamente 40 palabras distintas para “nieve”. ¿Cómo te enfrentas, como traductora, al reto de traducir tantas palabras y expresiones distintas para las que en español se usaría “nieve”?

En este caso no quise complicar mucho la historia y usé la palabra “nieve” en todas las ocasiones. Por una sencilla razón: creo que los libros finlandeses para niños contienen un lenguaje y un vocabulario más elevado que los españoles. Yo traducía el libro y alucinaba. Se supone que es un libro para niños a partir de 7 u 8 años, pero había vocabulario y palabras descriptivas que no puedo imaginar a un niño de aquí usando esas palabras tan poéticas. Y no me quise complicar, así que usé “nieve”, a no ser que fuera algo muy específico, para lo que añadía adjetivos. Por ejemplo, nieve blanca, nieve en polvo, nieve derretida… Al final es intentar hacer lo que puedas con los recursos de los que dispones.

 

El finés tiene una palabra específica para cada tipo de nieve, incluso hay una palabra distinta según como está amontonada la nieve.

Exacto, y en este caso la solución fue usar la palabra “nieve” y añadirle el adjetivo que le correspondiera según el contexto.

 

Además, hay otras cosas. Por ejemplo, en finés cada tipo de nevada tiene un nombre concreto y un verbo asociado. El verbo “nevar” como tal, no existe. Más ejemplos: en el libro se usan palabras relacionadas con sauna y otras que son, digamos, intraducibles.

Sí, al traducir ese capítulo en concreto lo pasé un poco mal. Al hacer una traducción, siempre la revisa un corrector y sugiere cambios o retoques, y cuando recibí la corrección de ésta vi cosas que pensé que no tenían sentido. Por ejemplo, no recuerdo concretamente el pasaje, pero sí que era un momento en que un personaje estaba en una sauna y se subía a los bancos. El corrector me sugirió cambiar eso y hacer que el personaje se subiera por las piedras que hay dentro de la sauna, pero eso no tendría ningún sentido porque esas piedras están calientes, queman. Y en este punto me di cuenta que no todo el mundo tiene por qué saber que esas piedras que hay en las saunas están sobre un hornillo y son las que hacen que se caliente. En España, si vas a una sauna finlandesa, esas piedras no están. Tuve que pensar cómo hacerlo para que se entendiera bien. Kiuas, löyly… son conceptos que no tienen traducción. Al final acabé traduciendo löyly como vapor porque era lo que tenía más sentido en ese contexto. Kiuas lo traduje como horno o chimenea de la sauna.


En la sauna, kiuas es donde está el fuego con las piedras, digamos el “mueble” que calienta la sauna.

Exacto. Al final lo traduje como horno o chimenea, no lo recuerdo exactamente. Pero tienes que traducirlo por cosas que se puedan entender aquí. Aunque, por suerte, es un libro ilustrado y se puede ver, así que también debes tener en cuenta lo que está dibujado para que se pueda comprender. Pero sí que estuve tiempo para ese capítulo, incluso a veces le pedía la opinión a mi novio para comprobar si se entendía la traducción. Fue divertido (risas).

En finés hay más de 40 palabras para definir "nieve"

Otra cosa sobre traducir del finés al español. El finés no tiene género, así que, por ejemplo, si hablas de quedar con un amigo y no especificas, puede ser que te refieras a un amigo o a una amiga. El finés es quizá uno de los idiomas más igualitarios del mundo, en ese sentido. Y en el español cada palabra tiene su género. ¿Cómo afrontas ese aspecto a la hora de traducir?

Con este libro solo tuve problemas con unos personajes. Untu, que es el protagonista, tiene barba y se sobreentiende que es él, aunque también podría ser ella, por qué no. Aunque en este caso puse él. Pero hay otros personajes que son animales y elegí el género del animal en español. Hay una gaviota, y le puse ella. Hay un oso, y le puse él.


En finés, la palabra “oso” puede referirse a “oso” y a “osa”, así que si no especificas no sabes exactamente.

Claro, pero en español hay animales cuya palabra ya tiene un género. Hay gaviotas macho, pero las llamamos gaviotas igual. Hacia el final del libro aparece un poblado y fue más sencillo por las ilustraciones: si tenía barba le asignaba “él”, si llevaba vestido le asignaba “ella”… O en algún momento se usaba la palabra “emäntä” (mujer). Pero también aparecen personajes inventados. Por ejemplo, al final del libro aparecen las pilas de nieve amontonada como personajes. En este caso, usé el genérico plural “ellos” porque eran entidades. Creo que usé eso, pero tendría que comprobarlo. Hay otros personajes, los que tienen nombre. Había uno en concreto llamado Sinervo, que en finés se usa más como apellido que como nombre. Pero al investigar vi que podía ser un nombre de mujer usado antiguamente.


A mi me ha sonado a hombre.

Yo ví que podía ser nombre de mujer. No sabía qué hacer. Si seguías lo heteronormativo, tenía que ser hombre, porque estaba casado con una mujer, con un personaje que en las ilustraciones iba con un vestido.


Pero tampoco tiene por qué serlo.

Exacto, tampoco tiene por qué serlo. Este caso me costó muchísimo. No sabía qué hacer, si poner dos personajes femeninos, uno de cada… Al final dejé que la editorial decidiera. Les di opciones de nombres tanto para hombre como mujer, y decidieron que fueran una pareja de hombre y mujer. Pero creo que hubiera sido interesante que hubiera sido otro tipo de pareja, pero quizá estaría añadiendo un matiz a la historia que no tiene el texto original en finés. Lo ideal es, cuando tienes tiempo, poder hablar directamente con el autor y comentarle tus dudas. Pero en este caso decidió la editorial.


¿Tienes pensado traducir algo más en el futuro?

Acabo de entregar otra traducción ahora mismo, pero es literatura adulta. Creo que saldrá el libro en mayo. También difícil de traducir pero por otros motivos.

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Patrícia Marquès, odontóloga en Jyväskylä, Finlandia: «lo más diferente es el paciente»

Vive en Finlandia, habla finés y estudia noruego. Originaria de Barcelona, Patrícia Marquès está en camino de ser más nórdica que los nórdicos mismos. Lee sobre sus experiencias en esta amplia entrevista.

Por Hannu Arvio.

¿Qué es lo que hizo que decidieras ir a Finlandia?

Realmente, fue casualidad. Hacía mucho tiempo que quería un cambio en mi vida y sabía que quería ir a un país nórdico. Me salió una oportunidad laboral aquí (en Finlandia) y me decidí. No sabía mucho de Finlandia antes de venir, solo lo típico, que la educación es muy buena. Y ya cuando empecé el trámite me fui informando, etc. Ni siquiera escogí Jyväskylä, fue la empresa la que me asignó el lugar.

¿Podrías contar un poco el proceso que seguiste cuándo decidiste marcharte? ¿Te fuiste a través de una empresa de reclutamiento?

Sí, una empresa de reclutamiento finlandesa y EURES. Vi la oferta de trabajo y me apunté. Primero nos hicieron unas entrevistas en Barcelona y después me informaron de que pasaba a la siguiente fase, que era estudiar finés en Barcelona mientras la empresa nos encontraba un lugar donde trabajar y nos ayudaba con todos los trámites de VALVIRA, etc. También nos ayudaron a encontrar piso. Nos consultaron qué tipo de piso queríamos, cuántas habitaciones necesitábamos y el rango de precio. Y cuando llegamos a Finlandia nos ayudaron con el Kelakortti, todos los trámites que tienes que hacer cuando llegas. De todo el proceso, recuerdo haber pasado muchos nervios. Por el cambio en sí y por ser una cultura diferente. En especial cuando esperaba noticias sobre el lugar de trabajo y no me decían nada.

Tú ya tenías 10 años de experiencia en odontología antes de ir a Finlandia. La primera vez que estuviste en tu box, en tu espacio de trabajo, ¿había algo diferente?

Bueno, sí. Todo es un poco diferente, por ejemplo, en cómo está distribuido el box. Pero lo que es más diferente es el paciente.

¿En qué sentido? ¿Tan diferentes somos los finlandeses?

En la confianza, en cómo soportan el dolor. Muchas veces los pacientes me piden que no les ponga anestesia, algo que me sorprende. Pero la mayor diferencia es la confianza, el hecho de no cuestionar lo que el doctor dice. Siempre respetan la decisión del profesional.

En cierta manera, tú como profesional sientes que tienes más autoridad. Que se respeta más tu profesionalidad.

Yo creo que tengo la misma autoridad en cualquier lugar, pero en Finlandia el paciente confía en ti mientras que en España hasta que no te conoce bien puede mostrarse un poco más reacio a según qué tratamientos.

Y esa confianza, ¿te facilita el trabajo?

Claro.

En general, el trabajo es el mismo. El box es el mismo, las herramientas son las mismas, la manera de trabajar… ¿Hay alguna diferencia respecto a los procedimientos con el servicio de salud pública y la burocracia?

Es más o menos lo mismo. En Finlandia, el paciente desde casa puede consultar su historial. Cada tratamiento tiene un código y una explicación (por ejemplo, empaste simple, extracción simple, etc.), y son iguales en la sanidad pública y la privada, para evitar que a los pacientes se les cobren extras innecesarios. En el caso de la sanidad pública, los salarios también están controlados con máximos y mínimos. En España, si hablamos de salud pública, solo se cubren revisiones, consultas, radiografías, extracciones y, a nivel quirúrgico, las extracciones de cordales (si nada ha cambiado desde que yo me fui). En Finlandia se cubre casi todo, con algunas excepciones, por ejemplo, con los implantes. En algunas situaciones también se ponen implantes en el sistema público, existen unos criterios a cumplir según tengo entendido. Pero yo siempre digo que el sistema público es “semi concertado”. No es gratuito al 100% , hay que pagar una parte. Para los niños hasta los 18 años el servicio sí que es totalmente gratuito.

Patrícia lista para empezar las visitas del día en su box finés de odontología.

¿Cómo ves la salud dental en Finlandia? Por lo que he oído, se basa mucho en la prevención, por ejemplo, con la gratuidad para los niños. ¿Se refleja en la salud dental de los adultos? En comparación con España, ¿crees que en general es mejor?

Por mi experiencia, en Finlandia veo más problemas de salud dental que en España.

¿De dónde crees que vienen estos problemas?

No lo sé. A veces pienso que podía deberse al agua, en su contenido de flúor. Estuve un par de meses en una consulta privada y los pacientes tenían una mejor salud dental. En el caso del servicio público, donde trabajo ahora, quizá debido a que los pacientes tienen menos recursos económicos, sí que se ven más casos con complicaciones. En España no es así. Pero hay de todo en todos lados.

Con el trabajo en sí y las condiciones, entiendo que estás contenta después de casi 8 años en Finlandia.

Sí, yo trabajo mucho más relajada aquí que en Barcelona. No hay tantos pacientes al día, tienes más tiempo para hacerlo todo con calma.

En Finlandia, ¿cómo funcionan los horarios?

Donde yo trabajo hacemos 38 horas y 15 minutos a la semana y trabajamos de 07:30 a 14 o 15:30h, dependiendo del día. Solemos organizarnos para trabajar un poco más algún día y así acabar antes el viernes.

Entonces tienes toda la tarde para ti. ¿Tienes alguna afición para llenar esas tardes libres?

Depende. En invierno suelo esquiar, y en verano voy al lago, juego a voley, patino…

Te fuiste a Finlandia sin saber nada y ahora, después de tanto tiempo y viviendo en una zona del centro de Finlandia, ¿cómo ves a los finlandeses? Sobre todo allí, que son los “auténticos finlandeses”.

Diferentes (risas). Son más independientes, desde mi punto de vista. Es decir, ellos solucionan sus propios problemas, mientras que los españoles somos más de llamar a un amigo o a alguien cercano en busca de consejo. La gente joven sí que es muy abierta, y en general son muy amables siempre. Pero también es cierto que cuesta mucho integrarse en un grupo de finlandeses. Entre ellos hablan finés, aunque sepan hablar inglés, etc. Pero por ejemplo, tengo amigos que han estudiado en la universidad y les ha resultado más fácil establecer relaciones con finlandeses. En cambio con mi edad es un poco más complicado porque la gente ya tiene sus familias, sus niños, y tienen sus actividades.

Finlandia tiene un sistema nórdico de bienestar en el que se pagan muchos impuestos. ¿En tu vida diaria lo notas? El hecho de pagar impuestos y lo que recibes a cambio.

En mi caso, yo no tengo familia. Las ayudas que recibo son, por ejemplo, cuando estoy de baja por enfermedad, y es una buena cantidad. Pero en el caso de las familias, esos impuestos se traducen en sanidad y educación gratuitas para los niños, incluso transporte escolar gratis para los que viven lejos de las escuelas. Mis amigos con familia sí que notan estas ayudas en su día a día. Mi hermano, que vive en España y tiene dos hijos, tiene que pagar todos estos servicios, y al final se puede incrementar mucho el presupuesto mensual de una familia.

Sobre el finés, el idioma. Tiene fama de ser muy difícil. ¿A ti te costó mucho?

A mi no.

¿Y cuál es el truco?

Entender bien las normas gramaticales. Obviamente siempre hay dudas, sobre todo cuando algo se puede decir de dos formas distintas (risas). A veces pregunto dudas y se me quedan mirando porque no saben de qué les hablo (risas). Cada uno habla un poco a su manera, entonces tampoco tienes que hablar perfecto al 100%, la gente te entiende igual. Yo me hago entender. El truco es estudiar mucho. Las palabras son completamente diferentes a cualquier otro idioma, excepto algunas como taxi, bussi, baari (taxi, bus, bar)… pero es cuestión de horas de estudio. De dedicarle muchas horas. Cuando llegué aquí le dediqué muchas horas a aprender finés, y no dejaba que me hablaran en inglés.

Desde el principio lo hiciste todo en finés.

Si te centras en solo hablar y escuchar finés, al final inconscientemente acabas asimilando muchas palabras.

¿Tienes más amigos extranjeros que hayan seguido los mismos pasos que tú? Aprender finés y mudarse a Finlandia.

Sí, y de hecho creo que los españoles somos los que lo tenemos más fácil, ya que la pronunciación es muy parecida, excepto algunas vocales de pronunciación muy difícil.

Kilpisjärvi, en el extremo norte de la Laponia finlandesa es el lugar favorito de Patrícia para desconectar del día a día.

A ti te gusta mucho la naturaleza y durante este tiempo has viajado por Finlandia, ¿hay algún lugar en concreto que te guste mucho?  

Kilpisjärvi.

Kilpisjärvi está casi “al final” de Finlandia, en Laponia. ¿Por qué? ¿Qué encanto tiene? ¿Es porque está arriba de todo, al final de la carretera?

Es mágico, diferente. Cuando estás allí hay algo especial. Incluso la gente de aquí (los finlandeses) piensa igual, que cuando estás allí es distinto. No sé definirlo. Quizás porque allí hay más montañas y es diferente al resto de Finlandia. ¡Y mira que no hay nada! Es la tranquilidad que hay, la desconexión de todo…

A un paso de Kilpisjärvi está Noruega. Ahora estás estudiando noruego en Institut Nòrdic. Así que en unos años serás una nórdica de verdad que se mueve entre los países nórdicos sin ningún problema.

Sí (risas), ¡eso espero! Me está costando mucho el noruego, en especial la pronunciación. Ves una palabra escrita, la escuchas y… no se parece. Quizá porque el finés ya lo conozco y ahora me parece fácil, pero realmente me está resultando más difícil el noruego.

Quizá puede ser que ahora ya piensas en finés.

No lo sé. La pronunciación, que hay palabras de distinto género, en finés se elimina todo esto.

Cada idioma es una herramienta para comunicarse. ¿Tienes intención de ir a Noruega y poder comunicarte con los noruegos?

¡Espero que sí!

¿Profesionalmente?

Sí. No es una decisión que esté tomada al 100% pero ya empieza a estar en mi mente y quizá lo hago, pero aún no lo tengo claro.

¿Y qué es lo que te atrae de Noruega?

Las montañas.

¿Te interesa algún lugar concreto en Noruega?  

Me gustaría ir a Tromsø

Tromsø está al norte de Noruega, una ciudad bonita y bastante grande.

Sí, es bastante grande. Tiene una universidad con facultad de odontología, y aunque he estado en otros lugares de Noruega, Tromsø es un sitio que me gusta mucho, y está cerca de Finlandia.

De hecho no es extraño que un profesional sanitario de Finlandia vaya hacia Noruega, es bastante común. Lo que atrae de Noruega a los finlandeses son los mejores salarios. De hecho, creo que estás siguiendo el mismo camino que muchos finlandeses.

¡Sí! Pero un poco más difícil porque yo no hablo sueco y por eso me está costando más con el noruego.

¿Algún día volverás a España a trabajar?

No creo, ya me siento finlandesa profesional y personalmente. Cuando hablo con mis amigos en España y me explican las horas que trabajan, la cantidad de pacientes que visitan cada día… Aquí trabajo muy bien, muy tranquila, sin estrés. Por supuesto hay momentos de estrés. Cuando llegué aquí pensaba que los finlandeses se estresaban por cualquier cosa y ahora soy yo la que me estreso por nada, eso me dicen mis amigos. Ya no soy como era.

Se podría decir que te has acostumbrado a la tranquilidad de Finlandia. Para acabar, muchas veces se dice que en el sur de Europa la vida es más tranquila y todo se toma con más calma, pero la gente a la que he entrevistado me ha comentado muchas veces que es al contrario.

Yo solo he trabajado en España y es cierto, en Finlandia se trabaja con más calma, en todos los ámbitos en general. Por ejemplo, en los restaurantes. Si el restaurante está lleno te avisan de que hay una hora de espera y tú decides si te quedas o no, pero el cocinero no va a cocinar más rápido por tener todas las mesas ocupadas. Bueno, al menos así se aprecia desde fuera de la cocina. Obviamente entiendo que en urgencias funciona diferente, pero aquí se hace todo poco a poco y bien hecho.

Núria Valldosera, fisioterapeuta en Helsinki: «Sinceramente pensaba que era imposible»

Una de las cosas que más le ha sorprendido a Núria de Finlandia, es ver el mar congelarse. Detrás de ella, el puerto deportivo en su estado invernal.

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Entrevista realizada por videoconferencia.

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Esta es una pregunta recurrente entre los que se interesan por los países nórdicos y quieren acercarse a su cultura a través del idioma. Con cinco idiomas para elegir, la pregunta sobre por qué idioma empezar, no parece tener fácil respuesta.

Lo primero que hay que saber antes de tomar un decisión es que el sueco, el danés, el noruego y el islandés forman parte de las lenguas germánicas nórdicas; mientras que el finés es una lengua fino-úgrica y, por tanto, no se parece en nada a las cuatro anteriores. Ya publicamos un artículo sobre Aprender finés dónde puedes ver todas las características propias de este idioma.

Respecto a los idiomas nórdicos de la rama germánica, el sueco es el más hablado por número de habitantes. Suecia es un país de más de diez millones de habitantes y su lengua también se habla en parte de Finlandia. El noruego, aunque es hablado por la mitad de personas, sirve como idioma puente entre el sueco y el danés. Aunque los tres idiomas se parecen entre sí, saber noruego es la forma más sencilla de acercarse a los otros dos. En cuanto al danés, además de en Dinamarca se habla en las Islas Feroe y en Groenlandia, y tal vez sea el más parecido al alemán.

Por otra parte el islandés, a pesar de ser de la misma rama, posee diferencias muy notables con el resto de lenguas escandinavas, debido a su poca variación lingüística. Es por esto que es la lengua más similar a la que hablaban los vikingos.

En cualquier caso, elegir qué idioma estudiar es una decisión muy personal y serán tus ganas y motivación por aprenderlo las que hagan que lo aprendas con más interés y facilidad. Eso sí, independientemente de tu elección, aprender un idioma nórdico será una experiencia enriquecedora y, además, te abrirá puertas al norte y a su cultura.

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(Este artículo corresponde a la charla programada para el 13/3/20 en el marco de la actividad Mirada nórdica. Para más información e inscripciones, visita este enlace).

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