Susana García, científica en Svalbard: «se puede ver que los glaciares se están retrayendo muy rápido»

Nacida en Guadalajara (España), Susana vive, trabaja y estudia noruego en el lugar habitado más al norte del mundo.

Por Hannu Arvio

Ahora mismo (22/06/2022) te encuentras en Ny-Ålesund, en Svalbard y, sin exagerar, se podría decir que tú eres la española que se encuentra más al norte. De hecho, delante de ti no hay nada, ¿no? ¿Cómo acabaste allí?

Vivo en Ny-Ålesund, en Svalbard. Ny-Ålesund es una pequeña comunidad científica internacional. Aquí hay diferentes institutos que se dedican a estudios científicos del Ártico y desde hace dos años trabajo para Kartverket, que es como la agencia del mapa en Noruega (Norwegian Mapping Authority en inglés). Trabajo en el observatorio geodésico de estudios de la Tierra que Kartverket tiene en Ny-Ålesund.

Soy ingeniera de telecomunicaciones y en España pertenezco al Cuerpo de Astrónomos del Ministerio de Fomento. Trabajo con un tipo de técnica especial, muy específica, para estudiar el movimiento de placas tectónicas y la rotación terrestre. Se trata de una pequeña comunidad internacional, y los colegas noruegos hace dos años tenían una vacante. Hay mucha rotación de personal en Ny-Ålesund, porque la gente normalmente se queda aquí 3-6 años, no es un sitio para vivir de forma permanente, para toda la vida. Y eché el currículum y gracias a mi experiencia pues encajaba perfectamente.

 

¿Qué pensaste en el momento en el que te dijeron que sí?

Bueno, yo trabajé en Ny-Ålesund por primera vez hace nueve años, durante un año, y también para Kartverket. Tuve que buscar en el mapa dónde estaba Svalbard, y recuerdo perfectamente cuando le comuniqué a mi madre que me iba a ir a Svalbard a trabajar. Porque una vez me dijeron que había sido seleccionada, mi pareja, y yo misma, tenía claro que no podía decir que no, que era una experiencia vital a nivel profesional y personal. Y recuerdo coger el globo terráqueo, que todos tenemos de regalo de la comunión en España, y decirle a mi madre: “mira mamá, me voy justo aquí, debajo de la parte metálica que sujeta el eje. Ahí hay una isla, que es la más cercana geográficamente al Polo Norte y me voy a ir a trabajar allí”. Y mi madre me dijo: “hija, ¿no hay otro lugar más lejos al que irte a trabajar?” (risas). Pero en realidad no está tan lejos. 

Susana y su pareja Rubén Bolaño no dudaron ni un segundo cuando tuvieron la oportunidad de volver a Svalbard. Imagen de Anja Charlotte Markussen.

Estás en un lugar extremo: con días de 3 meses, noches de 3 meses, un clima muy extremo…¿Cómo es vivir allí?

Ny-Ålesund es un sitio muy especial, en muchos sentidos. Es un lugar muy pequeño, aislado; en invierno somos unas 30-40 personas trabajando de forma permanente en Ny-Ålesund. En verano, cuando vienen los científicos, somos unas 180 personas. Somos muy pocos, pero al mismo tiempo es un lugar muy social, donde todos nos conocemos, donde la vida se vive muy intensamente. Aparte del trabajo, en nuestro tiempo libre tratamos de aprovechar el entorno y la naturaleza que tenemos alrededor. Intentamos esquiar e ir en moto de nieve en primavera, hacemos senderismo, caminamos y subimos montañas, vamos en barco o kayak en verano… y siempre hay algo que hacer. Siempre hay alguna excusa para celebrar. Esta semana, por ejemplo, el sábado tenemos el “summer party” para celebrar que es verano. Y como antes decías refiriéndote a la luz, estamos en pleno solsticio de verano y en la mitad del periodo de sol de medianoche. Tenemos 24 horas de luz durante casi 4 meses. Eso nos afecta, ya que el cuerpo está cansado la mayor parte del tiempo porque no te das cuenta de lo tarde que es para irte a la cama y siempre estás activo. Por el lado contrario, en invierno tenemos oscuridad total y también estamos cansados porque la falta de luz puede afectar a la energía de la que disponemos.Tenemos que suplementarnos con vitamina D principalmente, y omega 3. Hay una cosa que se toma muy típica en Noruega que está hecho de hígado de bacalao, y sabe mucho a pescado, pero también hay en versión sabor a limón. Eso en España no se conoce.

Susana aprovecha al máximo el tiempo en la naturaleza

Durante la pre entrevista me comentaste que, en el medio de tanta naturaleza, los humanos sois como intrusos allí. 

Sí, efectivamente.

 

¿Cómo afecta eso a vuestro día a día? 

Sí, somos conscientes de que vivimos en un sitio que es único, que es intocable. Que en realidad somos los extraños y en el hábitat en el que vivimos tenemos que afectar de la menor manera posible, tener un impacto que sea el menor posible. Y además, teniendo en cuenta que la flora y la fauna, los osos polares en concreto, son animales que pueden llegar a ser peligrosos. Eso afecta a nuestra logística a la hora de salir o planear alguna excursión, a los científicos que salen a tomar muestras en los glaciares o en el océano. Siempre tenemos que ir, por precaución y por seguridad, con una pistola de bengalas y un rifle. Todos estamos formados para usar de forma segura ambas armas, por nuestra seguridad, por la de los demás y por la de los osos polares. 

Los osos polares están protegidos y está prohibido dispararles o matarles. En caso de que hubiera un accidente, el gobernador de Svalbard abriría una investigación para esclarecer si realmente había necesidad (de disparar) o peligro. Los animales están protegidos. Nunca he tenido que usarlo (el rifle) estando fuera de excursión, afortunadamente. Sí que he visto huellas de osos polares, y es cuando realmente te das cuenta de que están allí. Nosotros no les vemos pero seguramente ellos a nosotros sí. Pero regularmente hacemos prácticas también del uso del rifle para estar preparados porque es un sitio donde hace mucho frío, puede hacer mucho viento y tenemos que estar un poco entrenados en caso de necesitarlo. No suele ser el caso, aunque la semana pasada, antes de que llegáramos nosotros, hubo tres osos polares comiéndose una foca en el río que pasa por Ny-Ålesund, y se veía perfectamente desde la oficina. Mis compañeros decían que era como tener un documental en directo. 

 

En la ventana. ¡Qué interesante!

Sí, impresionante. Son animales impresionantes los osos polares.

 

He leído que Ny-Ålesund ha sido también base de expediciones, Roald Amundsen por ejemplo. ¿Tú tienes una parte de exploradora, también, en tu carácter?

Sí, un poco sí. Un poco todos. No tan valientes ni aventureros como los exploradores árticos, noruegos e internacionales.  Amundsen con su zepelin y varias expediciones partieron de aquí, y eso se respira también en el ambiente de Ny-Ålesund. Los edificios están protegidos, son “cultural heritage” (patrimonio cultural). Tenemos el Amundsen Villa, desde donde se lanzó el zeppelin. Convivimos con esa mirada al pasado, tratando de protegerlo.

 

Hablando del pasado, quería dar un giro y hablar del futuro. Se habla mucho del cambio climático y de su impacto en el Ártico. En tu caso, en tu corta historia en el Ártico, que son 9 años, ¿lo has notado?

Se aprecian diferencias, sobre todo en el deshielo de los glaciares. En la  aceleración del deshielo de los glaciares. El ecosistema, la Tierra en general, es un sistema cambiante que  evoluciona continuamente y hay cambios, que de hecho los científicos aquí se dedican a monitorizar y seguir. Lo que está claro respecto al cambio climático es que hay una aceleración de estos procesos. Siempre ha habido cambios pero, de un tiempo hacía aquí, estos cambios se están acelerando de forma incontrolada. De hecho, este año la temporada de nieve ha acabado un mes antes que el año pasado. A corta escala puede no significar nada. No hay que confundir el tiempo meteorológico con el cambio climático, pero los números de toda la historia desde que se tienen medidas, indican que esos cambios existen. Yo, personalmente, el glaciar que está detrás de Ny-Ålesund, está a la mitad de lo que era cuando estuve aquí por primera vez. Vemos fotografías históricas, pero incluso en un plazo entre el 2011 y el 2014, se puede ver que los glaciares se están retrayendo muy rápido. 

 

Y eso se está acelerando.

Sí. El año anterior se alcanzó el récord de temperatura en verano. Se llegó a los 21º durante un par de horas. Nunca se había alcanzado esa temperatura, que aquí en el Ártico es un valor extremo. Este año se ha superado el récord de temperatura máxima en el mes de mayo. Este año en mayo ha habido 9º, cosa que antes nunca había pasado. Esto son indicadores y, evidentemente, lo que es importante es la serie temporal, el largo plazo, ver cómo evoluciona y tratar de predecir cómo va a ser esto. Y las estadísticas y los números, que no dependen de lo que yo piense que es buen tiempo o mal tiempo, indican que este  cambio se está acelerando y que va en un sentido que es de calentamiento, con lo que ello implica: subida del nivel del mar, cambio de la salinidad de los océanos… algo que afecta a los ecosistemas marinos y que, a su vez, afecta también al resto de fauna que depende de estos ecosistemas: osos polares, focas… Si el número de focas disminuye, los osos polares tienen menos comida. Si el área de placas de hielo disminuye, que es donde los osos cazan, también tienen menos comida. De hecho, los científicos están estudiando ahora que los osos están “aprendiendo” nuevos métodos para cazar focas sin hielo, lo cual es bastante impresionante, la capacidad de adaptación. Pero si no fueran capaces de adaptarse, como nos puede pasar a los humanos, si no somos capaces de adaptarnos a ciertas temperaturas o ciertas condiciones…

Las instalaciones donde Susana trabaja para Kartverket en Ny Ålesund. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg

Difícilmente se puede hacer una lectura positiva de un cambio tan brusco e incontrolable. Pero, volviendo a tu trabajo, ¿cómo está relacionado lo que haces en Karverket con estos cambios en el clima? 

Nosotros nos dedicamos a monitorizar cambios en la Tierra. Nos dedicamos a estudios de geodesia usando técnicas que estudian dónde está la Tierra dentro del universo, cómo evoluciona y cómo cambia, y hacemos una monitorización de la gravedad y el nivel del mar. Generamos un sistema de referencia terrestre que sirve de base a nivel internacional, porque nosotros colaboramos con otros institutos o con otros observatorios a nivel internacional. A nivel internacional conseguimos tener un marco de referencia que sirve como base para que científicos, utilizando otras técnicas de medida como satélites, gps u otros instrumentos, sean capaces de tener una referencia cero para conseguir medir, por ejemplo, las variaciones del nivel del mar. Hay que saber dónde estamos y dónde está el mar “en origen” para saber cómo varía respecto a esta referencia. Nosotros estamos generando esa infraestructura para que los científicos puedan hacer medidas y seguir estos cambios en el nivel del mar, deshielo de glaciares, cambios atmosféricos…

 

¿Por qué razón es Ny-Ålesund un buen lugar para eso?

Hay diferentes observatorios distribuidos por todo el planeta. Geográficamente Ny-Ålesund es un punto estratégico porque se sitúa al norte y es capaz de hacer de enlace entre subredes de observatorios en un lado del planeta y en el lado opuesto. Por ejemplo Estados Unidos con Asia y con Europa. Porque nosotros tenemos una posición en la que vemos en el cielo quasars que son comunes a todas partes de la Tierra. Se ha estimado que sin Ny-Ålesund en la red internacional la calidad de los datos disminuiría en un 20%, que es mucho, por la posición tan al norte que tenemos. Pero el resto de estaciones también son interesantes e importantes porque hay que tener medidas. A mayor número de observatorios mayor calidad en los resultados.

Cada día de trabajo en el Ártico es una aventura. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg.

Svalbard forma parte de Noruega y tú trabajas para una institución pública noruega, Karverket. 

Sí, es un instituto gubernamental. Administrativamente Svalbard depende de Noruega, y en Ny-Ålesund en concreto las empresas encargadas de la logística como son Kings Bay AS o el Instituto Polar Noruego tienen un rol principal en la gestión, no solamente a nivel práctico y logístico, si no a nivel científico y de estudios. karverket es una institución noruega pero aquí hay instituciones alemano-francesas, italianas, indias, chinas… Porque Ny-Ålesund es especial a nivel científico y a nivel de trabajo, pero a nivel administrativo dependemos del gobierno de Svalbard.

 

¿Tienes intención de quedarte, de vivir en Noruega?

No lo descarto. Llevo ya dos años en Svalbard, en esta segunda parte de mi aventura en el Ártico. Tengo contrato durante dos años y medio más. No lo descarto y no me importaría también probar en el continente después de la experiencia aquí en Ny-Ålesund, quizá trabajando en remoto o ayudar a los colegas… es una posibilidad.

 

Das a entender que estás muy contenta con el trabajo.

Sí, estoy muy contenta, estoy muy feliz. Muy motivada además. Karverket me ha dado una gran oportunidad. y lo siento también como una gran responsabilidad. Soy Station Leader en el observatorio, o sea soy responsable de todo un equipo. Somos tres noruegos y dos españoles. Y la verdad es que me siento agradecida y muy bien valorada, y eso hace que la motivación, las ganas de trabajar y de continuar colaborando con ellos sean muy buenas. Sí.

El observatorio de Kartverket es responsable de las mediciones con las que trabaja Susana. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg.

Sobre tus estudios de noruego. ¿Estás ahora en el primer año?  

Sí, empecé el verano pasado con el curso de A1 intensivo y este año he completado el A2.

 

¿Y qué tal te va?

Estoy muy contenta y muy motivada. Ya me he comprado el libro para el curso que viene, estoy ahora mismo en la cresta de la ola (risas). No siempre es así: aprender un idioma de adulto y en concreto en mi caso, que no soy super buena en idiomas, resulta difícil. El noruego es un idioma difícil, no voy a decir que es el más difícil, pero para nosotros los españoles sobre todo por el oído y la pronunciación, cuesta mucho. La motivación sube y baja pero en general veo un avance muy positivo desde que empecé hasta ahora, en un año, y ahora mismo estoy deseando empezar el curso que viene. 

 

¿Y allí te comunicas en noruego?

No, eso es lo más difícil: el hablar. 

 

Además es un sitio internacional. 

Es un sitio internacional y la gente normalmente responde en inglés. Pero quiero hacer mis propios språkkafe para hablar en noruego (encuentros de intercambio de idiomas), y de hecho preparé un pequeño póster con dibujo de una cerveza y decía “¿vas de vacaciones a España? ¿Quieres mejorar tu español como para pedir una cerveza?”. Estoy en ese nivel en el que tengo ganas de empezar a soltarme sin miedo.

 

¿No sería ahora es el momento, después de dos cursos?

Sí, debería. Lo que sí que noto es que los colegas, como saben que estoy estudiando noruego, muchas veces no cambian al inglés, intentan que escuche. Y creo que les gusta, que se sienten muy agradecidos al ver el interés en aprender el idioma. 

 

La verdad es que si tú eres de un país con un idioma “pequeño”, como puede ser el finés, noruego, sueco, danés o islandés, y si alguien aprende tu idioma, ya ves a esa persona de otra manera, ya empieza a ser “uno de los nuestros”.

(Risas) Queda mucho, pero la verdad es que sí. Yo me siento super cómoda aquí pero creo que el hablar noruego me puede servir para integrarme mejor en lo que es la pequeña cultura noruega que hay aquí. La mayor parte de las personas son noruegas en realidad, y a veces es más fácil.

Meritxell Doñate, lingüista: «Los finlandeses aprecian mucho que aprendas finés»

Meritxell vive una relación amorosa y profunda con el finés y Finlandia que la lleva a enfrentarse al reto de traducir libros del finés al español. “Untu y el secreto de las luces del invierno” es su última traducción publicada. Lee sus reflexiones sobre Finlandia y el estudio y la traducción del finés en esta entrevista.

Por Hannu Arvio

Quería empezar primero con tu relación con Finlandia. Acabas de traducir un libro del finés al español, con lo que se podría suponer que tu relación con Finlandia tiene cierta profundidad.

Un poquito, sí.

Entonces, ¿cómo empezó todo?

Cómo empezó todo… Pues cosas que pasan en la vida y que no esperabas. Yo estudié traducción, y en mi tercer año de carrera me fui de Erasmus a Italia. Allí conocí a mi ex. Empezamos la relación y cuando acabé la carrera, me mudé a Finlandia. Estuve viviendo en Finlandia casi 5 años y después volvimos a España. Mientras estuvimos juntos, íbamos como mínimo una vez al año a Finlandia. La relación se acabó, pero mi relación con el finés y Finlandia continua, así que sigo yendo cuando puedo y sigo traduciendo.


Tu historia empieza como una historia de amor, entonces.

Empezó como una historia de amor por una persona y ha acabado siendo amor por un idioma y también por un país. Esa sería un poco la transición.

 

Estuviste viviendo cinco años en Finlandia, ¿en qué parte?

Primero, antes de acabar la carrera, estuve durante cuatro meses haciendo prácticas en Helsinki. Era como un “Erasmus prácticas” y trabajé en una editorial. Volví a España para terminar la carrera y cuando acabé ese mismo año, volví a Finlandia para instalarme en Tampere, dónde viví desde 2010 hasta 2014.

 

Unos cinco años ¿Qué es lo mejor de Tampere?

No sabría qué decirte… pero creo que el ambiente, eso es lo que más me gusta. Hay bastantes universitarios, mucha cultura, muchos conciertos, exposiciones, museos… La ciudad es bonita, con los ríos y los dos lagos. Pero lo que más me gusta es la gente y el ambiente.

Tampere es una ciudad llena de cultura

Es algo totalmente contrario a lo que se suele escuchar sobre los países nórdicos: que la gente es un poco sosa, que no hay ambiente, que no ocurre nada…

A ver, no es como aquí en Barcelona, que sales a la calle y ya está el ambiente. En Tampere tienes que buscar ese ambiente, pero cuando lo encuentras, es muy guay.

 

Con los finlandeses, acabaste relacionándote en finés.

Sí, curiosamente empecé a relacionarme en finés pocos meses antes de volver a Barcelona. Y ahora cuando voy sí que hablo en finés. Me costó, la verdad. Al ser lingüista, soy muy perfeccionista cuando hablo en otros idiomas. No me gusta cometer errores, y hasta que no me sentí muy segura no empecé a hablarlo. La gente me hablaba en finés y yo les contestaba en inglés.

 

Ahora has llegado a tener un nivel bastante bueno, ya que traduces libros. Dices que has sido perfeccionista con el finés, hasta el punto en que hay varios años de diferencia entre el momento en que empezaste a estudiar y en el que empezaste a hablar. Si pudieras empezar de cero, ¿qué harías?

Hablar desde el principio, obviamente. No tener vergüenza. Supongo que al ser más joven (tenía 23 años cuando me mudé a Finlandia), todo me daba mucha vergüenza. Ahora que estoy a punto de cumplir 35 años, la vergüenza es mucho menor que la que tenía, me da un poco más igual. Si hablara con mi “yo” del pasado, le diría: “habla (finés), porque si lo hablas, lo aprenderás muchísimo más rápido”.

 

Se podría decir que estudiar finés es para adultos.

Sí (risas), o por lo menos para gente a la que no le de vergüenza cometer errores, porque es difícil. Yo aún cometo errores cuando lo hablo, obviamente, y cuando lo escribo, igual que los puedo cometer cuando hablo inglés, pero ahora me siento más cómoda con los errores que hago y ya no son tan grandes como para que no se me entienda o que me puedan llevar a grandes malentendidos. Eso era lo que en su momento me echaba un poco para atrás, algunas cosas que decía que significaban algo completamente distinto y que hacían que la gente se riera; pensé que era mejor no hablar para evitar esas reacciones.


¿Qué le dirías a una persona que esté pensando en estudiar finés o que acabe de empezar? ¿Qué le dirías que le pudiera ayudar a enfrentarse a ese reto?

Que tuviera mucha paciencia (risas). Al final depende mucho de las ganas que cada uno le ponga. El cerebro de cada persona es distinto. A mi, que me gusta mucho la música, me sirve mucho escuchar música en finés. Así aprendo palabras nuevas al memorizar las canciones. En realidad les diría que usen el finés siempre que tengan ocasión. Si hablas con finlandeses, aprecian un montón que lo estés aprendiendo. Al final hay poca gente, sobre todo fuera de Finlandia, que aprenda el idioma. Si te encuentras con un finlandés y le hablas en finés, lo agradecerá y te ayudará, aunque es cierto que no son mucho de corregirte se te equivocas. En España conozco a mucha gente que si hablan con alguien de fuera y comete algún error, enseguida le corrigen. En Finlandia eso no pasa, casi nunca. Puedes estar meses diciendo algo mal y no te corrige nadie, te tienes que dar cuenta tú.

El verano al estilo finlandés

Has estado viviendo en Finlandia con un finlandés, y se elogia mucho el funcionamiento y las condiciones de vida de la sociedad finlandesa. ¿Lo notaste en tu vida allí, tenías esa misma percepción?

Yo creo que sí. A mi, de hecho, me gusta mucho Finlandia y mi familia y amigos me dicen que soy muy nórdica. Me gusta mucho tener mi espacio y que la gente respete mi vida privada (aunque al final la acabe compartiendo), me gusta que la gente no piense que tienes que explicarlo todo. Tú vas a tu rollo y ya está, aunque pueda generar sentimiento de soledad. Por ejemplo, yo soy mujer, y aquí (en España) cuando llegas a cierta edad, sueles recibir comentarios de tipo “¿y no te casas?” “¿y no tendrás hijos?”. A mi en Finlandia nunca me han hecho estas preguntas. No se meten así en tu vida, no te hacen preguntas tan personales. Y a parte de esto, en mis círculos de amistades en ambos países hay tanto hombres como mujeres. En Finlandia nos relacionamos mucho más entre todos nosotros, mientras que cuando me encuentro con mi grupo en España, al final siempre acabamos las mujeres hablando por un lado y los hombres por otro. Y en Finlandia tengo la sensación de que nos mezclamos más, es mi percepción, aunque también puede que sea algo de mi grupo de amigos.


De hecho, siendo yo finlandés, comparto bastante lo que has dicho.

Es como que esta separación de géneros allí no la veo tan clara como en España, por ejemplo, y creo que es algo muy positivo.

 

Volveremos más tarde a esta cuestión del género, pero ahora quería preguntarte sobre el libro que has traducido. Es un cuento infantil sobre Untu, un personaje que se encuentra en el sur de Finlandia y emprende un viaje hacia el norte en busca de las luces del invierno porque le llaman la atención. ¿Tiene esa historia algo marcadamente finlandés, en tu opinión?

Creo que la historia en sí no es finlandesa, pero sí tiene elementos muy finlandeses. La historia es como cualquier aventura en general, por ejemplo “El señor de los Anillos”. Es la historia de un viaje, pero sí que puede ser que haya cosas que aquí no se acaben de entender o que choquen un poco. Por ejemplo, mencionas Finlandia y mucha gente te dice “ah sí, Finlandia, ¡qué bonitas las auroras boreales!”, pero hay finlandeses que no han visto las auroras en su vida. Y esto es justo de lo que va el libro. El personaje, que está en el sur, probablemente no habrá visto las auroras boreales nunca y por eso le llaman la atención. Pero mucha gente en España puede pensar que las auroras son algo muy normal allí. El libro es 100% finlandés en las historias y tradiciones que se cuentan, pero no la historia.


La historia es un “road story”.

Sí, de tipo “voy andando y a ver qué me encuentro”.

Untu y el secreto de la luz del invierno es la última traducción de Meritxell que ha sido publicada

En todo caso, hay muchos elementos finlandeses: nieve, sauna, Laponia, bosques, auroras boreales, ciertos personajes… En finés hay aproximadamente 40 palabras distintas para “nieve”. ¿Cómo te enfrentas, como traductora, al reto de traducir tantas palabras y expresiones distintas para las que en español se usaría “nieve”?

En este caso no quise complicar mucho la historia y usé la palabra “nieve” en todas las ocasiones. Por una sencilla razón: creo que los libros finlandeses para niños contienen un lenguaje y un vocabulario más elevado que los españoles. Yo traducía el libro y alucinaba. Se supone que es un libro para niños a partir de 7 u 8 años, pero había vocabulario y palabras descriptivas que no puedo imaginar a un niño de aquí usando esas palabras tan poéticas. Y no me quise complicar, así que usé “nieve”, a no ser que fuera algo muy específico, para lo que añadía adjetivos. Por ejemplo, nieve blanca, nieve en polvo, nieve derretida… Al final es intentar hacer lo que puedas con los recursos de los que dispones.

 

El finés tiene una palabra específica para cada tipo de nieve, incluso hay una palabra distinta según como está amontonada la nieve.

Exacto, y en este caso la solución fue usar la palabra “nieve” y añadirle el adjetivo que le correspondiera según el contexto.

 

Además, hay otras cosas. Por ejemplo, en finés cada tipo de nevada tiene un nombre concreto y un verbo asociado. El verbo “nevar” como tal, no existe. Más ejemplos: en el libro se usan palabras relacionadas con sauna y otras que son, digamos, intraducibles.

Sí, al traducir ese capítulo en concreto lo pasé un poco mal. Al hacer una traducción, siempre la revisa un corrector y sugiere cambios o retoques, y cuando recibí la corrección de ésta vi cosas que pensé que no tenían sentido. Por ejemplo, no recuerdo concretamente el pasaje, pero sí que era un momento en que un personaje estaba en una sauna y se subía a los bancos. El corrector me sugirió cambiar eso y hacer que el personaje se subiera por las piedras que hay dentro de la sauna, pero eso no tendría ningún sentido porque esas piedras están calientes, queman. Y en este punto me di cuenta que no todo el mundo tiene por qué saber que esas piedras que hay en las saunas están sobre un hornillo y son las que hacen que se caliente. En España, si vas a una sauna finlandesa, esas piedras no están. Tuve que pensar cómo hacerlo para que se entendiera bien. Kiuas, löyly… son conceptos que no tienen traducción. Al final acabé traduciendo löyly como vapor porque era lo que tenía más sentido en ese contexto. Kiuas lo traduje como horno o chimenea de la sauna.


En la sauna, kiuas es donde está el fuego con las piedras, digamos el “mueble” que calienta la sauna.

Exacto. Al final lo traduje como horno o chimenea, no lo recuerdo exactamente. Pero tienes que traducirlo por cosas que se puedan entender aquí. Aunque, por suerte, es un libro ilustrado y se puede ver, así que también debes tener en cuenta lo que está dibujado para que se pueda comprender. Pero sí que estuve tiempo para ese capítulo, incluso a veces le pedía la opinión a mi novio para comprobar si se entendía la traducción. Fue divertido (risas).

En finés hay más de 40 palabras para definir "nieve"

Otra cosa sobre traducir del finés al español. El finés no tiene género, así que, por ejemplo, si hablas de quedar con un amigo y no especificas, puede ser que te refieras a un amigo o a una amiga. El finés es quizá uno de los idiomas más igualitarios del mundo, en ese sentido. Y en el español cada palabra tiene su género. ¿Cómo afrontas ese aspecto a la hora de traducir?

Con este libro solo tuve problemas con unos personajes. Untu, que es el protagonista, tiene barba y se sobreentiende que es él, aunque también podría ser ella, por qué no. Aunque en este caso puse él. Pero hay otros personajes que son animales y elegí el género del animal en español. Hay una gaviota, y le puse ella. Hay un oso, y le puse él.


En finés, la palabra “oso” puede referirse a “oso” y a “osa”, así que si no especificas no sabes exactamente.

Claro, pero en español hay animales cuya palabra ya tiene un género. Hay gaviotas macho, pero las llamamos gaviotas igual. Hacia el final del libro aparece un poblado y fue más sencillo por las ilustraciones: si tenía barba le asignaba “él”, si llevaba vestido le asignaba “ella”… O en algún momento se usaba la palabra “emäntä” (mujer). Pero también aparecen personajes inventados. Por ejemplo, al final del libro aparecen las pilas de nieve amontonada como personajes. En este caso, usé el genérico plural “ellos” porque eran entidades. Creo que usé eso, pero tendría que comprobarlo. Hay otros personajes, los que tienen nombre. Había uno en concreto llamado Sinervo, que en finés se usa más como apellido que como nombre. Pero al investigar vi que podía ser un nombre de mujer usado antiguamente.


A mi me ha sonado a hombre.

Yo ví que podía ser nombre de mujer. No sabía qué hacer. Si seguías lo heteronormativo, tenía que ser hombre, porque estaba casado con una mujer, con un personaje que en las ilustraciones iba con un vestido.


Pero tampoco tiene por qué serlo.

Exacto, tampoco tiene por qué serlo. Este caso me costó muchísimo. No sabía qué hacer, si poner dos personajes femeninos, uno de cada… Al final dejé que la editorial decidiera. Les di opciones de nombres tanto para hombre como mujer, y decidieron que fueran una pareja de hombre y mujer. Pero creo que hubiera sido interesante que hubiera sido otro tipo de pareja, pero quizá estaría añadiendo un matiz a la historia que no tiene el texto original en finés. Lo ideal es, cuando tienes tiempo, poder hablar directamente con el autor y comentarle tus dudas. Pero en este caso decidió la editorial.


¿Tienes pensado traducir algo más en el futuro?

Acabo de entregar otra traducción ahora mismo, pero es literatura adulta. Creo que saldrá el libro en mayo. También difícil de traducir pero por otros motivos.

Patrícia Marquès, odontóloga en Jyväskylä, Finlandia: «lo más diferente es el paciente»

Vive en Finlandia, habla finés y estudia noruego. Originaria de Barcelona, Patrícia Marquès está en camino de ser más nórdica que los nórdicos mismos. Lee sobre sus experiencias en esta amplia entrevista.

Por Hannu Arvio.

¿Qué es lo que hizo que decidieras ir a Finlandia?

Realmente, fue casualidad. Hacía mucho tiempo que quería un cambio en mi vida y sabía que quería ir a un país nórdico. Me salió una oportunidad laboral aquí (en Finlandia) y me decidí. No sabía mucho de Finlandia antes de venir, solo lo típico, que la educación es muy buena. Y ya cuando empecé el trámite me fui informando, etc. Ni siquiera escogí Jyväskylä, fue la empresa la que me asignó el lugar.

¿Podrías contar un poco el proceso que seguiste cuándo decidiste marcharte? ¿Te fuiste a través de una empresa de reclutamiento?

Sí, una empresa de reclutamiento finlandesa y EURES. Vi la oferta de trabajo y me apunté. Primero nos hicieron unas entrevistas en Barcelona y después me informaron de que pasaba a la siguiente fase, que era estudiar finés en Barcelona mientras la empresa nos encontraba un lugar donde trabajar y nos ayudaba con todos los trámites de VALVIRA, etc. También nos ayudaron a encontrar piso. Nos consultaron qué tipo de piso queríamos, cuántas habitaciones necesitábamos y el rango de precio. Y cuando llegamos a Finlandia nos ayudaron con el Kelakortti, todos los trámites que tienes que hacer cuando llegas. De todo el proceso, recuerdo haber pasado muchos nervios. Por el cambio en sí y por ser una cultura diferente. En especial cuando esperaba noticias sobre el lugar de trabajo y no me decían nada.

Tú ya tenías 10 años de experiencia en odontología antes de ir a Finlandia. La primera vez que estuviste en tu box, en tu espacio de trabajo, ¿había algo diferente?

Bueno, sí. Todo es un poco diferente, por ejemplo, en cómo está distribuido el box. Pero lo que es más diferente es el paciente.

¿En qué sentido? ¿Tan diferentes somos los finlandeses?

En la confianza, en cómo soportan el dolor. Muchas veces los pacientes me piden que no les ponga anestesia, algo que me sorprende. Pero la mayor diferencia es la confianza, el hecho de no cuestionar lo que el doctor dice. Siempre respetan la decisión del profesional.

En cierta manera, tú como profesional sientes que tienes más autoridad. Que se respeta más tu profesionalidad.

Yo creo que tengo la misma autoridad en cualquier lugar, pero en Finlandia el paciente confía en ti mientras que en España hasta que no te conoce bien puede mostrarse un poco más reacio a según qué tratamientos.

Y esa confianza, ¿te facilita el trabajo?

Claro.

En general, el trabajo es el mismo. El box es el mismo, las herramientas son las mismas, la manera de trabajar… ¿Hay alguna diferencia respecto a los procedimientos con el servicio de salud pública y la burocracia?

Es más o menos lo mismo. En Finlandia, el paciente desde casa puede consultar su historial. Cada tratamiento tiene un código y una explicación (por ejemplo, empaste simple, extracción simple, etc.), y son iguales en la sanidad pública y la privada, para evitar que a los pacientes se les cobren extras innecesarios. En el caso de la sanidad pública, los salarios también están controlados con máximos y mínimos. En España, si hablamos de salud pública, solo se cubren revisiones, consultas, radiografías, extracciones y, a nivel quirúrgico, las extracciones de cordales (si nada ha cambiado desde que yo me fui). En Finlandia se cubre casi todo, con algunas excepciones, por ejemplo, con los implantes. En algunas situaciones también se ponen implantes en el sistema público, existen unos criterios a cumplir según tengo entendido. Pero yo siempre digo que el sistema público es “semi concertado”. No es gratuito al 100% , hay que pagar una parte. Para los niños hasta los 18 años el servicio sí que es totalmente gratuito.

Patrícia lista para empezar las visitas del día en su box finés de odontología.

¿Cómo ves la salud dental en Finlandia? Por lo que he oído, se basa mucho en la prevención, por ejemplo, con la gratuidad para los niños. ¿Se refleja en la salud dental de los adultos? En comparación con España, ¿crees que en general es mejor?

Por mi experiencia, en Finlandia veo más problemas de salud dental que en España.

¿De dónde crees que vienen estos problemas?

No lo sé. A veces pienso que podía deberse al agua, en su contenido de flúor. Estuve un par de meses en una consulta privada y los pacientes tenían una mejor salud dental. En el caso del servicio público, donde trabajo ahora, quizá debido a que los pacientes tienen menos recursos económicos, sí que se ven más casos con complicaciones. En España no es así. Pero hay de todo en todos lados.

Con el trabajo en sí y las condiciones, entiendo que estás contenta después de casi 8 años en Finlandia.

Sí, yo trabajo mucho más relajada aquí que en Barcelona. No hay tantos pacientes al día, tienes más tiempo para hacerlo todo con calma.

En Finlandia, ¿cómo funcionan los horarios?

Donde yo trabajo hacemos 38 horas y 15 minutos a la semana y trabajamos de 07:30 a 14 o 15:30h, dependiendo del día. Solemos organizarnos para trabajar un poco más algún día y así acabar antes el viernes.

Entonces tienes toda la tarde para ti. ¿Tienes alguna afición para llenar esas tardes libres?

Depende. En invierno suelo esquiar, y en verano voy al lago, juego a voley, patino…

Te fuiste a Finlandia sin saber nada y ahora, después de tanto tiempo y viviendo en una zona del centro de Finlandia, ¿cómo ves a los finlandeses? Sobre todo allí, que son los “auténticos finlandeses”.

Diferentes (risas). Son más independientes, desde mi punto de vista. Es decir, ellos solucionan sus propios problemas, mientras que los españoles somos más de llamar a un amigo o a alguien cercano en busca de consejo. La gente joven sí que es muy abierta, y en general son muy amables siempre. Pero también es cierto que cuesta mucho integrarse en un grupo de finlandeses. Entre ellos hablan finés, aunque sepan hablar inglés, etc. Pero por ejemplo, tengo amigos que han estudiado en la universidad y les ha resultado más fácil establecer relaciones con finlandeses. En cambio con mi edad es un poco más complicado porque la gente ya tiene sus familias, sus niños, y tienen sus actividades.

Finlandia tiene un sistema nórdico de bienestar en el que se pagan muchos impuestos. ¿En tu vida diaria lo notas? El hecho de pagar impuestos y lo que recibes a cambio.

En mi caso, yo no tengo familia. Las ayudas que recibo son, por ejemplo, cuando estoy de baja por enfermedad, y es una buena cantidad. Pero en el caso de las familias, esos impuestos se traducen en sanidad y educación gratuitas para los niños, incluso transporte escolar gratis para los que viven lejos de las escuelas. Mis amigos con familia sí que notan estas ayudas en su día a día. Mi hermano, que vive en España y tiene dos hijos, tiene que pagar todos estos servicios, y al final se puede incrementar mucho el presupuesto mensual de una familia.

Sobre el finés, el idioma. Tiene fama de ser muy difícil. ¿A ti te costó mucho?

A mi no.

¿Y cuál es el truco?

Entender bien las normas gramaticales. Obviamente siempre hay dudas, sobre todo cuando algo se puede decir de dos formas distintas (risas). A veces pregunto dudas y se me quedan mirando porque no saben de qué les hablo (risas). Cada uno habla un poco a su manera, entonces tampoco tienes que hablar perfecto al 100%, la gente te entiende igual. Yo me hago entender. El truco es estudiar mucho. Las palabras son completamente diferentes a cualquier otro idioma, excepto algunas como taxi, bussi, baari (taxi, bus, bar)… pero es cuestión de horas de estudio. De dedicarle muchas horas. Cuando llegué aquí le dediqué muchas horas a aprender finés, y no dejaba que me hablaran en inglés.

Desde el principio lo hiciste todo en finés.

Si te centras en solo hablar y escuchar finés, al final inconscientemente acabas asimilando muchas palabras.

¿Tienes más amigos extranjeros que hayan seguido los mismos pasos que tú? Aprender finés y mudarse a Finlandia.

Sí, y de hecho creo que los españoles somos los que lo tenemos más fácil, ya que la pronunciación es muy parecida, excepto algunas vocales de pronunciación muy difícil.

Kilpisjärvi, en el extremo norte de la Laponia finlandesa es el lugar favorito de Patrícia para desconectar del día a día.

A ti te gusta mucho la naturaleza y durante este tiempo has viajado por Finlandia, ¿hay algún lugar en concreto que te guste mucho?  

Kilpisjärvi.

Kilpisjärvi está casi “al final” de Finlandia, en Laponia. ¿Por qué? ¿Qué encanto tiene? ¿Es porque está arriba de todo, al final de la carretera?

Es mágico, diferente. Cuando estás allí hay algo especial. Incluso la gente de aquí (los finlandeses) piensa igual, que cuando estás allí es distinto. No sé definirlo. Quizás porque allí hay más montañas y es diferente al resto de Finlandia. ¡Y mira que no hay nada! Es la tranquilidad que hay, la desconexión de todo…

A un paso de Kilpisjärvi está Noruega. Ahora estás estudiando noruego en Institut Nòrdic. Así que en unos años serás una nórdica de verdad que se mueve entre los países nórdicos sin ningún problema.

Sí (risas), ¡eso espero! Me está costando mucho el noruego, en especial la pronunciación. Ves una palabra escrita, la escuchas y… no se parece. Quizá porque el finés ya lo conozco y ahora me parece fácil, pero realmente me está resultando más difícil el noruego.

Quizá puede ser que ahora ya piensas en finés.

No lo sé. La pronunciación, que hay palabras de distinto género, en finés se elimina todo esto.

Cada idioma es una herramienta para comunicarse. ¿Tienes intención de ir a Noruega y poder comunicarte con los noruegos?

¡Espero que sí!

¿Profesionalmente?

Sí. No es una decisión que esté tomada al 100% pero ya empieza a estar en mi mente y quizá lo hago, pero aún no lo tengo claro.

¿Y qué es lo que te atrae de Noruega?

Las montañas.

¿Te interesa algún lugar concreto en Noruega?  

Me gustaría ir a Tromsø

Tromsø está al norte de Noruega, una ciudad bonita y bastante grande.

Sí, es bastante grande. Tiene una universidad con facultad de odontología, y aunque he estado en otros lugares de Noruega, Tromsø es un sitio que me gusta mucho, y está cerca de Finlandia.

De hecho no es extraño que un profesional sanitario de Finlandia vaya hacia Noruega, es bastante común. Lo que atrae de Noruega a los finlandeses son los mejores salarios. De hecho, creo que estás siguiendo el mismo camino que muchos finlandeses.

¡Sí! Pero un poco más difícil porque yo no hablo sueco y por eso me está costando más con el noruego.

¿Algún día volverás a España a trabajar?

No creo, ya me siento finlandesa profesional y personalmente. Cuando hablo con mis amigos en España y me explican las horas que trabajan, la cantidad de pacientes que visitan cada día… Aquí trabajo muy bien, muy tranquila, sin estrés. Por supuesto hay momentos de estrés. Cuando llegué aquí pensaba que los finlandeses se estresaban por cualquier cosa y ahora soy yo la que me estreso por nada, eso me dicen mis amigos. Ya no soy como era.

Se podría decir que te has acostumbrado a la tranquilidad de Finlandia. Para acabar, muchas veces se dice que en el sur de Europa la vida es más tranquila y todo se toma con más calma, pero la gente a la que he entrevistado me ha comentado muchas veces que es al contrario.

Yo solo he trabajado en España y es cierto, en Finlandia se trabaja con más calma, en todos los ámbitos en general. Por ejemplo, en los restaurantes. Si el restaurante está lleno te avisan de que hay una hora de espera y tú decides si te quedas o no, pero el cocinero no va a cocinar más rápido por tener todas las mesas ocupadas. Bueno, al menos así se aprecia desde fuera de la cocina. Obviamente entiendo que en urgencias funciona diferente, pero aquí se hace todo poco a poco y bien hecho.

Amelia Pérez, informática: «el concepto del fika es algo que estoy interiorizando mucho en mi día a día»

Amelia está estudiando sueco para poder comunicarse mejor con sus compañeros de trabajo.

Esta alicantina trabaja con nórdicos en una “miniescandinavia” en Torrevieja, España. Está muy contenta con las condiciones laborales y se ve a ella misma cada vez más nórdica. Sus estudios de sueco van viento en popa. La gramática le parece sencilla.

Por Hannu Arvio.

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Marc Sardà, estudiante de islandés: «Es fuego y hielo, tiene lo más salvaje y lo más virgen que existe»

Marc en un desierto de ceniza

Estudiante de islandés Marc Sardà lleva el mar en su sangre y a Islandia en su corazón. Originario de Palamós (Girona) , este capitán de remolcador en el puerto de Barcelona y nieto de pescador, sueña con capitanear un barco en Islandia. Ya conoce el país después de recorrer la isla caminando de norte a sur y ahora está profundizando sus conocimientos de islandés en Institut Nòrdic.   

Por Hannu Arvio 

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Núria Valldosera, fisioterapeuta en Helsinki: «Sinceramente pensaba que era imposible»

Una de las cosas que más le ha sorprendido a Núria de Finlandia, es ver el mar congelarse. Detrás de ella, el puerto deportivo en su estado invernal.

Le aceptaron en un curso de integración cuyas condiciones le parecen realmente buenas. Lleva ya más de un año estudiando finés con mucha aplicación y quiere trabajar de lo suyo cuanto antes. Está feliz en el norte.

Por Hannu Arvio.

Entrevista realizada por videoconferencia.

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Noelia Cortijo, azafata de vuelo en paro y estudiante de sueco: «Si no pudiese volver a Norwegian me gustaría trabajar para alguna otra compañía escandinava»

Noelia Cortijo (en el centro) junto a dos antiguos alumnos de Institut Nòrdic, Irene Bernal (noruego) y Sebastian Giménez (sueco).

Esta rodense (La Roda, Albacete) salió de su pueblo a los 17 años. Después de la carrera de filología en la Universidad de Alicante entró a trabajar en líneas aéreas por toda Europa y acabó en Norwegian y en Barcelona. Por COVID-19 ya casi no se vuela, y como muchos de sus colegas, ella está en paro, buscando trabajo y de vuelta en el pueblo.

Por Hannu Arvio

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David Lozano, entrenador de pádel en Finlandia: “En todas partes están saliendo pistas de pádel como setas”

David Lozano llegó a Finlandia para trabajar de cocinero y acabó encontrando su profesión en el pádel. (Foto de @finpadel).

De España a Finlandia, de cocinero a entrenador de pádel. Estar en el lugar perfecto en el momento ideal no ocurre únicamente en las películas. David llegó a Finlandia con sus estudios de finés y de cocina, pero lo que a él le esperaba en el norte era un boom de pádel. Este campeón juvenil de Cataluña no se lo pensó dos veces y se subió a la ola del nuevo deporte de moda en Finlandia.  

Por Hannu Arvio

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Esther Andrés, médica en Estocolmo: «Estoy muy feliz aquí y hace mucho tiempo que dejé de pensar en volverme a España»

Esther y su pareja, Gabriel, han encontrado en Suecia un lugar ideal para vivir en familia.

Todo empezó hace unos siete años con un fuerte deseo de cambiar aires. Esta zaragozana extrovertida y habladora (ahora también en sueco) se marchó con su pareja, Gabriel, a hacer una estancia en Pello, un pueblo en la Laponia finlandesa pegado a Suecia. Ahora trabaja como médica de familia en Estocolmo y se muestra contenta e integrada. Tiene claro que su vida está en Suecia y volver no está en sus planes. Ha estudiado sueco en Institut Nòrdic mediante clases particulares en Aula Virtual.    Por Hannu Arvio ¿Cómo iniciaste el camino desde Zaragoza hasta Estocolmo? Cuando estaba haciendo la especialidad de medicina de familia nos daban la posibilidad de hacer rotaciones en el extranjero. A mi pareja, Gabriel, le resultaba difícil encontrar trabajo en España, mis condiciones en el hospital eran las que eran y nos apetecía irnos a ver cómo estaban las cosas en otros países de cara a un futuro un poco mejor. Encontré un intercambio y en principio iba a ir a Alemania, pero en el último momento me lo cancelaron. Más tarde encontré un lugar para hacer rotación en Finlandia, concretamente en Pello (Laponia). Y allí me fui en abril de 2013. Entonces, ¿fue una casualidad que te encontraras de repente en la Laponia finlandesa? Así fue. Nunca nos habíamos planteado mudarnos a un país escandinavo. Habíamos hablado de lo típico, como por ejemplo ir a Reino Unido, que es lo que oyes y que conoces, y tal vez Francia o Alemania, pero ni de casualidad pensaba en marcharme a Escandinavia. Ahora te encuentras en Estocolmo, la capital de Suecia. Pello y Estocolmo no están cerca, precisamente… El centro de salud de Pello está en la frontera con Suecia y colaboran mucho entre los dos países. Conocí al jefe del centro de salud de Suecia y después de visitarlo me ofreció la oportunidad de acabar mi especialidad allí. Lo comenté con mi pareja y nos pareció bien: el frío no nos echó atrás. La experiencia en Finlandia fue excelente, tengo todavía amigos y hablo mucho con ellos y fueron los que precisamente me aconsejaron que aprendiera sueco: es mucho más fácil y, además, pagan mejor. Pero al final no pude ir a la Laponia sueca para hacer la especialidad, no nos salió por el retraso burocrático, y la acabé en Zaragoza. No obstante, continuaba estudiando sueco mientras iba mirando ofertas de trabajo en Suecia y en esas encontré un centro de salud en Estocolmo. El jefe era un español que me invitó a hacer una entrevista de trabajo, a pesar incluso de que mi sueco no era muy bueno. ¿Cuándo fue eso? Hacia noviembre de 2014. También me enteré de que estaban buscando médicos españoles en otro centro de Estocolmo, así que fui a hacer dos entrevistas en un fin de semana y al final me decidí por la oferta en el centro de atención especial, ya que me gustaba más el tipo de trabajo a desempeñar. En ese momento me puse mucho más en serio con el sueco. Durante los últimos tres meses de la especialidad que cursaba en Zaragoza estudié sueco todas las tardes vía online con Dea Mansten, de Institut Nòrdic. Acabé la especialidad el 10 de mayo y el 13 de junio nos mudamos a Estocolmo. Te veo muy contenta. ¿Todo te ha salido con facilidad?  La gente dice que he tenido suerte, pero no es así. En realidad, ha sido mucho trabajo. Yo me esforcé, busqué, mandé correos electrónicos y fui a hacer entrevistas. Me lo he currado mucho por mi parte, y sí, luego todo salió bien. ¿Suecia es un buen lugar para ejercer la medicina? Es completamente diferente al sistema español. ¿En qué sentido? En todos. Depende un poco del tipo de médico que seas. Yo como médica de familia puedo trabajar en centros de salud, urgencias de atención primaria o en las urgencias de los hospitales, un poco donde quiera. En España en los centros de salud tienes muchos pacientes concentrados al día y muy poco tiempo por paciente; aquí sin embargo dispones de mucho más tiempo para visitar el paciente, aunque la burocracia es inmensa. Pienso que los centros de atención primaria son buenos sitios para trabajar, y como hacen falta muchos médicos de familia, puedes negociar el horario que quieras, trabajar menos horas, reducir la jornada si tienes hijos… Además, el salario es individual: lo pactas, no hay un convenio.

Esther Andrés, en un mercadillo sueco como una sueca más.

¿Está bien pagado el trabajo? ¡Muy bien! En Suecia puedes trabajar sin tener la especialidad, ya que encuentras trabajo fácilmente, pero te pagan entre 3500 y 4000 euros al mes, como mucho. Los que hacen la especialidad sí que suelen llegar a los 4 000 euros; en mi último trabajo como especialista me pagaban unos 7500 euros al mes. ¡Pero ojo! Este salario es antes de descontar los impuestos, que hay muchísimos, aunque de todas maneras, compensa. La sociedad sueca destaca por contar con numerosas ayudas sociales. ¿Disfrutas de alguna de ellas? Sí, por ejemplo, cuando tuvimos a nuestro hijo Manuel la baja de maternidad y paternidad fue fabulosa: 480 días, divididos entre los dos por igual. ¡Es fantástico! La educación es casi gratuita: en la guardería pagas, pero muy poco y según tus ingresos. A nosotros nos tocó pagar 140 euros al mes, que es el máximo que se puede pagar. Además, nos dan unos 150 euros al mes por tener el hijo, con lo cual, nos están pagando la guardería. La sanidad es gratuita hasta los 20 años e incluye la atención dental también, e incluso sale gratis ponerse brackets. Suecia es un país pensado para los niños. No es hasta que tienes niños que ves realmente el resultado de los impuestos que pagas. Muchos españoles que se mudan a los países nórdicos se acaban quejándose un poco del mal tiempo. ¿A ti te afecta el clima nórdico? Sí, los dos primeros años fueron muy complicados, pero el hecho de estar lejos de mi familia y mis amigos complicó más la adaptación, no tanto el clima. A parte del clima tienes que integrarte en Suecia. Por ejemplo, en la clase de sueco aquí en Suecia pensaba que lo estaba haciendo francamente bien, pero al ir a trabajar no me enteré de nada. Suerte que tenia mi jefe que hablaba español y me iba aclimatando, pero recuerdo que no fue nada fácil. Quizá era demasiado perfeccionista y quería hablar como una nativa. Hoy en día sigo estudiando y perfeccionando el sueco para tener un título y poder estudiar en la universidad, a pesar de que sé sueco y lo hago todo en sueco. Vives en Suecia y trabajas en sueco. ¿A este paso vas a ser más sueca que española? ¡Es que ya soy muy sueca! Soy una persona muy tranquila, me gusta la vida en casa, me gusta ir a pasear por el bosque con Manuel y con mis perros. Somos muy caseros. Aquí hay mucha paz, a veces demasiada, pero te acostumbras. Cuando vuelvo a España noto que la gente grita mucho y está muy estresada. Eso me agobia y tardo un par de días en aclimatarme a esa realidad. ¿Qué consejos darías a alguien que esté pensando en mudarse al norte? En general, mi experiencia ha sido muy buena. Estoy muy feliz en Suecia y hace mucho tiempo que dejé de pensar en volverme a España. Allí no puedo tener las mismas condiciones laborables, pero todo depende a qué te dediques. Hace falta personal sanitario, pero también muchos amigos míos son arquitectos y están muy contentos. Soy una entusiasta de los países nórdicos, pero tienes que saber a qué vienes. No vengas sin trabajo o sin nada concreto: no son países baratos para vivir. El carácter y la visión de cada uno también juega un papel fundamental: si eres de estar todo el día en la calle, desde luego, este no es tu sitio. Pero pienso que los países nórdicos dan mucho, en especial a los que tenemos familia.
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