Entrevista a Antoni Milán: “Estudio a distancia en una universidad finlandesa a coste cero”

Profesor de matemáticas, estudiante de finés en Institut Nòrdic y ahora también estudiante a distancia en la universidad finlandesa Centria. Antoni Milán se está abriendo camino hacia el norte. Aquí puedes leer su historia.

– ¿Por qué empezaste a estudiar finés?

– Empecé a estudiar finés porque conocí hace unos tres años a una mujer maravillosa y me gustaría poder mudarme a Finlandia para vivir con ella.

– Ahora has entrado en otra fase, porque estudias en una universidad finesa pero vives aquí. ¿Qué estudios estás cursando?

– Estoy estudiando para ser programador junior y poder programar con lenguaje Python, un lenguaje bastante usual para crear páginas web y desarrollar entornos de usuarios. En la costa de Ostrobotnia hay muchas empresas suecas y finlandesas que dan servicio en todo el mundo y exportan mucho. Entonces descubrí que la universidad de ciencias aplicadas de Centria, en Kokkola, organiza unos cursos basados en las necesidades de las empresas de la zona, y parece que ahora hay déficit de técnicos, como son los programadores. Me informé y me confirmaron que podía estudiar íntegramente desde aquí.

– Entonces ahora estás estudiando en una universidad finlandesa, pero desde Barcelona. ¿Y qué te cuesta todo eso?

– Es gratis. El sistema finés permite hacer casi todos los estudios sin coste, incluso para los no residentes en Finlandia. En este caso me aceptaron, y no fui el único.

– Eres profesor de matemáticas en un instituto pero estudias para programador júnior, así que estás reorientando tu carrera…

– Aunque no ha sido de mi interés trabajar en el mundo de la programación, creo que es interesante y es una buena oportunidad. Estoy disfrutando al aprender y me ayuda el hecho de tener una base matemática. Si combino estos conocimientos con otras cualidades que pueda ofrecer, quizás alguna empresa me necesite y me contrate.

– ¿Cómo está organizado ese curso a distancia?

– Primero tuve que pasar una fase de selección, porque las plazas eran limitadas. Envié una carta de motivación y expliqué muy bien mis razones y mis habilidades. Me aceptaron. En septiembre me dieron acceso a una plataforma digital con todos los materiales, a través de la cual envío las tareas, recibo los comentarios y tengo conexión con los profesores. También hay mentoring classes, porque el curso es en inglés, aunque hay sesiones que son en finés. Puedo participar por Skype o ver los vídeos después en mi casa. El curso que estoy haciendo tiene además 6 semanas de prácticas en una empresa y estoy esperando a que me asignen una.

– Suena muy bien. ¿Es una muestra de cómo funciona Finlandia?

– Para mí es una muestra de una educación en que el estudiante es el foco de la organización, piensan qué es lo que necesita y qué necesitan las empresas. Es mucho más flexible que aquí: se adaptan los contenidos a la demanda real y la tecnología permite que cada uno estudie a su ritmo.

– Así que las empresas de la zona contactan a la universidad y los cursos se organizan a partir de las necesidades reales del mercado, ¿no?

– Sí, y hay cursos para otro tipos de perfiles necesarios allí, como el de software developer, que sería un desarrollador avanzado. En general en esa zona se requiere personal para trabajar en diversos ámbitos, y la escuela profesional de nivel medio también cuenta con programas para cualquier persona que viaje ahí y quiera incorporarse al mundo laboral. Primero se empieza por la lengua (finés o sueco) y luego se pueden probar diferentes oficios. Hay demanda en muchos puestos y también un sistema de acogida interesante, porque se adaptan a las necesidades de los alumnos y de la sociedad en general.

– Por lo que has contado, entonces las escuelas están muy conectadas con su entorno…

– Claro, porque para ellos un indicador de éxito es que los estudiantes, después de haber pasado por el curso, puedan incorporarse a un puesto laboral o bien seguir estudiando. Si no es así, la escuela incluso puede dejar de recibir los fondos que percibe por impartir esa formación.

– ¿A la larga te ves trabajando allí?

– Es difícil, pero si sigo luchando puede ser que consiga un trabajo allí y entonces me mudaría. Pero esto lo estoy haciendo sin urgencia, no es ahora algo que sea imprescindible. Aquí tengo un puesto de trabajo bastante bueno y, claro, lo que no puedo hacer todavía es renunciar a una gran parte de mi salario por vivir en Finlandia, pero quizás pueda conseguir marcharme allí y tener un salario parecido al de aquí. No se puede tener todo.

– Has estado varias veces en Finlandia. ¿Qué te parece como país?

– Creo que Finlandia es un país donde existen muchas oportunidades. Es un país muy abierto en el que todo el mundo me ha acogido muy bien. De hecho, me resultó fácil hacer amigos y siempre han sido muy amables. Además me encanta particularmente porque la naturaleza está presente por todos lados. Es un país moderno, está bien comunicado y tiene un sistema de vida que permite hacer muchas cosas por la tarde al salir del trabajo. La gente hace deporte, estudia… Se dan facilidades. No tendría problemas para integrarme.

– Aunque siempre se insiste en que hace mucho frío y que todo hay que hacerlo en el interior de los edificios…

– En España no estamos preparados para ese frío, pero en Finlandia sí. Allí nunca tienes frío en casa, y en cambio, yo tengo frío aquí en Barcelona, porque las paredes son muy finas y las viviendas no están tan bien aisladas. En Finlandia, si sales a la calle bien abrigado, no tienes sensación de frío y, de hecho, a mí incluso me gusta ese clima, ya que paso mucho calor en Barcelona. Cada vez que voy allí en invierno me baño en el lago después de la sauna. Este tipo de cosas yo las disfruto. También me gusta esquiar.

– ¿Has aprendido algo nuevo en Finlandia?

– Precisamente yo practicaba esquí alpino en el Pirineo y ahora he aprendido esquí de fondo. También he aprendido que cuando un país protege a los ciudadanos y les da servicios, como por ejemplo en esta escuela que he visitado, donde se promueve que los jóvenes con necesidades especiales vivan de forma independiente, cuando el país en sí está tan bien organizado que protege y ayuda a ser feliz en lo material, uno se siente parte de ese país. Si no recibes nada del estado, no tienes ayuda ni compensaciones, pues no te sientes integrado.

– Digamos que te sientes de alguna forma un patriota finlandés, ¿no?

– Soy muy fan de Finlandia. Incluso cuando estuve allí les pedí que me pusieran una bandera finlandesa en mi pipo, el gorro de lana, aunque dejé de llevarla porque soy consciente que un extranjero luciendo la bandera finesa es un poco extraño. Pero me siento orgulloso de tener relación con Finlandia.

– Si alguien está pensando en acercarse a Finlandia, ¿qué tipo de consejo le darías?

– Yo creo que cualquiera que visite Finlandia, tanto en invierno como en verano, se va a sentir atraído por el país, y si además tiene amigos allí va a sentirse muy bien acogido. No es un país para irse solo, sin conexiones, como ningún otro lo es, pero es abierto y a la gente le gusta conocer otras culturas. Hay muchas opciones y creo que vale la pena probar suerte allí si se tiene una atracción por los países nórdicos como yo la he tenido siempre. Es un lugar interesante, tanto para ir de vacaciones como para estudiar o trabajar.