Adolf Sotoca García, arquitecto: “Me atrae a Luleå un proyecto muy interesante”

Adolf Sotoca García en Institut Nòrdic, dónde estudía sueco

Adolf Sotoca García, proyector urbanista y profesor en la Universitat Politècnica de Catalunya, ha sido reclutado en Suecia para un proyecto interesantísimo, montar una nueva escuela de arquitectura en la Universidad de Luleå, dónde será catedrático. El proyecto tendrá una duración de hasta doce años y Adolf traerá consigo a su mujer y a sus hijos en este nuevo comienzo profesional. Ahora él estudia sueco en Institut Nórdic para preparar bien su reto profesional, personal y familiar.

¿Tienes una trayectoria como urbanista en muchos continentes, qué es lo que te atrae en particular de Luleå?

Lo que me atrae en Luleå es un proyecto profesional muy interesante, que es transformar lo que ahora es un departamento de arquitectura en una escuela de arquitectura en la Universidad de Luleå. Surgió la posibilidad de un trabajo, pasé un proceso de selección y quedé seleccionado.

¿Va a ser un proyecto largo?

En principio construir una escuela de arquitectura lleva tiempo, son doce años con una evaluación intermedia a los seis años.

¿Eso quiere decir que vas a vivir en Suecia por lo menos seis años o doce?

Si todo va bien es posible, porque llevo a mis hijos conmigo y a mi mujer, y estaremos en función de que a nivel familiar se adapten bien, pero si todo va como pensamos no hay razones para no estar allí.

¿Qué piensan ellos de eso?

Los niños nos ven a su madre y a mí felices con la idea y encantados, ellos también están felices. El mayor de mis hijos va a cumplir once años, luego el segundo tiene ocho y el tercero cinco. Obviamente dejan aquí amigos y a su familia, pero hay muchas otras cosas que nosotros les explicamos, como la naturaleza, que apreciamos mucho. Aprenderán nuevas cosas, harán nuevos amigos. Será una nueva vida.

¿Cómo llevan este proceso?

Yo y mi mujer veníamos buscando un ambiente un poco más tranquilo desde hace ya tiempo, jamás pensamos que podía ser Suecia, sucedió, los suecos nos encontraron, y no hubo un gran trabajo por mi parte para convencerles a ellos. Nuestros hijos confían mucho en nosotros. Desde que se confirmó que vamos a ir para allá, están pasando dos tardes a la semana con una chica sueca, no para tomar clases de manera formal, simplemente para pasar la tarde juntos y vamos adentrándonos en la cultura sueca, leyendo cuentos de Astrid Lindgren por ejemplo.

Universidad de Luleå. Fotografía: Joakim Höggren.

Universidad de Luleå. Fotografía: Joakim Höggren.

¿Habías estado antes en Suecia?

No, antes me llamaba la atención, pero no había tenido nunca la oportunidad de ir. Yo he viajado siempre y cuando hubiese una vinculación profunda o profesional con el lugar. Y ésta vinculación nunca se había dado en Suecia hasta ahora. Pero Escandinavia siempre me había llamado la atención.

¿Por qué motivo?

Desde el punto de vista de mi profesión, arquitectónico, en Escandinavia tienen una aproximación muy particular con la construcción del entorno habitable. La Europa continental ha estado muy marcada por unas directrices bastante comunes, pero en los países nórdicos tienen una interpretación del contexto local, un uso distinto de los materiales, la relación con la luz es diferente, y la escala de la arquitectura con la relación del ser humano es muy particular. La arquitectura no se produce de una manera seriada. La cuestión del módulo humano en la arquitectura tiene mucha importancia, y eso me llama la atención.

¿Cómo son los suecos de cara al trabajo?

Culturalmente diferentes a nosotros, la manera de afrontar las directrices de trabajo, cómo se dicen las cosas es totalmente diferente, hay que acostumbrarse, saber interpretar cómo se lanzan los mensajes. Son muy serios y muchísimo más cálidos de lo que se acostumbra a pensar.

¿Entonces el tópico de que los nórdicos son fríos, lo compartes?

Hasta ahora mi experiencia es todo lo contrario. De todas mis relaciones, que estuve en Estados Unidos y en Asia trabajando, de todos los lugares en los que he estado he recibido la acogida más cálida. Los suecos son gente cálida.

¿En la forma de trabajar, qué diferencias notas?

Allí se piensa mucho en que existan todos los medios necesarios para desarrollar un trabajo, cosa que aquí no siempre es así. Hasta ahora no he encontrado mucho pressing en los timelines, las cosas necesitan sus tiempos y eso se respeta.

¿Allí se cumplen los horarios?

Sí, las reuniones empiezan y acaban a las horas previstas. Esa orden del día se cumple. No se alargan innecesariamente las jornadas laborales tampoco, para que todo el mundo tenga su tiempo personal.

¿Qué te parece Luleå como ciudad?

Es una ciudad muy remota geográficamente, periférica de Europa, pero a la vez es muy cosmopolita y central, el hecho de tener allí la universidad hace que haya mucha más gente trabajando. Luleå tiene una mezcla de identidad singular muy específica por ser periférica, pero a la vez, hay posibilidades de encontrarte con gente de diversos background. Hoy en día las relaciones ya no están concentradas en sitios concretos, la gente se pueda mover, y eso hace que ciudades periféricas sean a la vez muy cosmopolitas.